
JOSHUAMORI
Muchos quizás en su vida han experimentado lo que el amor platónico reprsenta, especialmente cuando en él se manifiesta ese toque espiritual que conlleva.
Al adentrarnos ensu alcance, repercusiones del amor, no cabe la menor duda de que uno de los que mejor lo han analizado y aportado sus opiniones al respecto es justamente Platón, de quien se ha dicho,está considerado -junto con Aristóteles- el mayor filósofo nacido en Grecia (427-347 A.C.). Su familia pertenecía a la aristocracia ateniense. Su madre descendía de Solón, uno de los siete sabios de Grecia; y su padre era descendiente del legendario rey Codro, considerado, también, un descendiente de Neptuno. Platón posiblemente fue alumno de Cratilo, a su vez, discípulo de Heráclito. Sin embargo, el evento más importante de su formación es el encuentro con aquel que será su verdadero maestro: Sócrates, al cual permanecerá vitalmente vinculado, hasta la muerte de éste.
geocities.com nos indica, que el primer intento de definición del amor en las obras platónicas se encuentra en el Lisis. En este texto, en términos generales el amor es "desear que la persona amada sea lo más feliz posible", nos dice el personaje Sócrates, dirigiéndose al joven Lisis, a quien estimula a reflexionar en su situación social en el marco de los límites de su casa. Y Sócrates prosigue su explicación señalando que los padres del joven le aman, por consiguiente desean su felicidad, sin embargo, no le entregan una libertad absoluta -ya que debe obedecer al esclavo de la casa y al maestro en la escuela- pues no posee aún un conocimiento suficiente de las cosas. Esto significa que se le permite hacer todo aquello de lo cual tiene un conocimiento adecuado. Y así se desprende que es el conocimiento y no la edad lo importante. Otra consecuencia es que todos confiarán en nosotros si es que se dan cuenta que poseemos el conocimiento para saber hacer. La gente nos estimará en la medida en que seamos útiles. Sócrates señala, al final, que si queremos ser amados, tenemos que adquirir la sabiduría, la que no debe entenderse como un conocimiento teórico, sino práctico. El punto de vista utilitarista de Sócrates es innegable aquí. El diálogo prosigue con la búsqueda -al estilo de Sócrates- de la definición del término "amigo". Pero el vocablo es equívoco, pues puede ser utilizado tanto para designar a la persona que quiere como para designar a la persona querida. Para clarificar esto, Sócrates pregunta: ¿quién es el amigo, el que ama o el que es amado? El interlocutor de Sócrates responde que aquí no hay diferencia, sin embargo, es claro que la hay, pues el amor no siempre es correspondido y puede suceder que alguien ame a quien le odia. En todo caso, no hay claridad al respecto y, por tanto, Sócrates plantea las cosas de otra manera. Se analiza, a continuación, el adagio que dice que "lo semejante es amigo de lo semejante". Según esto los buenos serán amigos de los buenos, y los malos, de los malos. Sin embargo, si aceptamos el concepto platónico de que la maldad significa ignorancia y discordia, los malos no pueden ser amigos de nadie, pues nunca mantienen una semejanza con nada, ni siquiera consigo mismos. Es decir, el adagio sólo es válido para los buenos o armoniosos. Pero a partir de esto llegamos a una conclusión inesperada: alguien completamente bueno y autosuficiente no necesita de nadie que le ayude a serlo. Asimismo, si la amistad se fundamenta en la necesidad, una persona absolutamente buena no la podría sentir. Tampoco, tendría sentido la amistad entre dos personas completamente buenas, pues no necesitan de nadie.
Platón nos dejó toda su filosofía en diálogos, la mayoría de los cuales tienen como protagonista a Sócrates, aunque sólo los primeros reflejan el pensamiento socrático. Hay en ellos un filosofar -justamente- al estilo de Sócrates, es decir, un pensar en compañía de otros, una averiguación continua y un sistema abierto de pensamiento.
Los diálogos escritos entre el 399-389 llamados "socráticos de juventud" - Apología de Sócrates, Critón, Laques, Cármides, Lisis, Eutifrón- no tratan el concepto de amor, excepto el Lisis que intenta aproximarse a él y en lo medular definir la amistad. Es sólo en los diálogos de madurez (385-370) en donde encontramos una explicación suficientemente elaborada sobre el amor. Más precisamente en los diálogos Banquete y Fedro. El primero de éstos desarrolla una filosofía del amor y de las ideas, mientras el segundo aborda no sólo el amor, sino también los temas de la belleza y el alma. Éste capítulo, por tanto, sintetiza la sabiduría platónica del amor extraída de esas obras.
En Platón hay dos términos que guardan relación con la esfera del amor. El primero es "filía" que designa el amor en un sentido amplio, el cual incluye el amor de padre e hijos, la amistad e incluso el amor sexual. El segundo vocablo es "eros" que designa más precisamente el amor sexual.
Se nos recuerda que en el amor platónico el filósofo Platón concibe esta idea dentro de la clasificación de los tipos de amor en sus Diálogos (sobre todo en Fedro y El Banquete), que en otras palabras es el amor a la belleza, manifestándose típicamente en el amor entre un hombre y un muchacho, pero amor que es preferible expresar en forma intelectual y no física.
A partir de la belleza de las cosas materiales, la mente pasa a la belleza de los cuerpos humanos; luego, a la belleza de la bondad; de ahí a la belleza de las ideas, para finalmente llegar al conocimiento y amor de la belleza absoluta, que es Dios. Los neoplatónicos renacentistas establecieron una concepción del amor humano ideal. Castiglione y Bembo, desarrollaron el concepto de “amor platónico”, según el cual un hombre supera la sensualidad cuando su razón le hace comprender que la belleza es tanto más perfecta cuanto más apartada está de la materia corruptible. A través de este conocimiento, el amor se transforma en un afecto platónico, que es la unión exclusiva de la mente y la voluntad de ambos amantes. Este mutuo afecto conducirá a ambos a la contemplación de la belleza universal y, por tanto, a la contemplación de Dios. La belleza corpórea no es bella en sí misma, es la imagen o reflejo de la belleza espiritual, el alma humana debería aspirar a conocer y amar esa belleza esencial. Por eso, el amor a la belleza física es un paso hacia el objetivo final de unión con la belleza última y única real de lo sagrado. De esta idea se desprende que esta concepción filosófica del amor ideal ofrece una justificación para centrar los valores de la vida exclusivamente en el amor humano que es legado de Dios, sin considerar todos los demás valores. La tragedia está en que en la naturaleza del hombre la materia se combina con el espíritu, por lo que este es fuertemente impulsado a romper el círculo cósmico del amor, quedando anclado en un amor imperfecto e inferior.
El análisis que desarrolló Platón acerca del amor es uno de los más espléndidos que llevó a cabo este pensador. El amor no es ni bello ni bueno, sino que es sed de belleza y de bondad. El amor, pues no es un Dios(Dios es, solo y siempre, bello y bueno),pero tampoco un hombre. No es mortal, pero tampoco es inmortal: es uno de aquellos seres demoníacos intermedios entre el hombre y Dios. Aquello que los hombres acostumbran a llamar amor no es más que una partícula del verdadero amor: este consiste en el deseo de lo bello, del bien de la sabiduría, de la felicidad, de la inmortalidad, de lo Absoluto. El amor conduce a diversos caminos que nos llevan a conocer el bien(toda forma de amor es deseo de poseer el bien para siempre). El verdadero amante es aquel que recorre todos esos caminos hasta el final, para alcanzar la visión suprema, es decir, hasta llegar a la visión de lo que es absolutamente bello.
El Banquete es el diálogo más importante de Platón en torno al concepto del amor. Sus escenas se desenvuelven justamente en un banquete que se desarrolla en casa de Agatón para celebrar el éxito de una de sus tragedias. Los comensales han acordado dedicar su reunión, en parte, a realizar discursos sobre el dios Eros, el cual no habría recibido jamás un elogio consistente por parte de poetas y sofistas. El texto se transforma así en una serie de discursos sobre el amor que van desde lo más superficial a lo más profundo, destacándose el discurso final de Sócrates que nos entrega el pensamiento de Platón al respecto.
El primer discurso es el de Fedro quien señala que Eros, el dios del amor, es la divinidad más antigua. Eros, según él, hace que los hombres sientan vergüenza y ambición, además, que el influjo de éste en los hombres es mayor que cualquier otro sentimiento, ya que su poder impulsa a grandes acciones, como cuando el amante muere por su amado. En su presencia los amantes se abstienen necesariamente de toda vileza y cobardía. En suma, Eros es una fuerza inspiradora de acciones elevadas.
El segundo discurso corresponde a Pausanias, quien distingue entre dos tipos de Eros, cada uno de los cuales sigue a una Afrodita distinta: Afrodita Pandemos y Afrodita Celestial. El Eros de Afrodita Pandemos, es el de aquellos hombres que aman lo corporal y que buscan lograr sus fines sin interesarse en el proceso. El Eros de Afrodita Celestial es propio de hombres que buscan la perfección moral. Quien está bajo el influjo de este Eros, busca una relación permanente para la educación física y la filosofía así como educar a su amado en la sabiduría y el valor.
Esta distinción entre los dos Eros demuestra que este discurso está pronunciado con un discernimiento más profundo y con una conciencia más elevada que la del primer discurso.
El tercer discurso es del médico Erixímaco quien -aceptando la distinción de Pausanias- sostiene que no sólo los hombres poseen un doble Eros, sino todas las cosas. Basándose en la medicina, Erixímaco señala que los cuerpos poseen este doble Eros o deseo y que es justo consentir a los buenos deseos que se identifican con el amor denominado celeste. Según Erixímaco es labor del profesional médico saber cuáles son dichos buenos deseos. Asimismo, para otorgar un mejor orden a las cosas -desde lo humano y lo divino hasta las estaciones y los climas- debemos estimular los deseos que nos conducen a la piedad y a la justicia. Doquiera que hay armonía y ritmo cabe hablar de la presencia del amor. Tal es -grosso modo- la interpretación que Erixímaco hace de Eros. En ella el significado de Eros resulta ampliado al identificárselo con una fuerza universal de la naturaleza. Ciertamente el discurso de Erixímaco es más profundo que los anteriores, aunque peque de algún grado de arrogancia profesional.
El discurso siguiente desarrolla una fantástica concepción antropológica y le pertenece a Aristófanes. Éste nos dice que, primitivamente, existían tres tipos de seres humanos, los cuales tenían sus órganos duplicados. Unos eran machos; otros, hembras y, finalmente estaban los andróginos. Estos seres primitivos habrían conspirado contra los dioses , y puesto que Zeus no podía destruir la raza humana, dado que ésta era la que adoraba a los dioses, partió en dos a los seres primitivos en castigo por su conspiración. Desde entonces los seres humanos buscan su otra mitad. Cada mitad de un hombre y mujer primitivos se entregan a la homosexualidad en busca de su otra mitad, en tanto que, la mitad del andrógino se entrega a la heterosexualidad en busca de su otra mitad.
Agrega wikipedia, que el Amor platónico es una de las expresiones imprecisas en las cuales se concede una importancia más espiritual que sensual al amor. Propiamente hablando, es una elevación filosófica de la manifestación de una idea hasta la contemplación de la misma, que varía desde la apariencia de la belleza hasta el conocimiento puro y desinteresado de su esencia. Es una forma de amor y amistad en que no hay un elemento sexual o este se da de forma mental, imaginativa o idealistica y no de forma física.



