JOSHUAMORI
Hay grandes misterios que se han sucitado en el pasado y que todavía no han podido ser resuelto, no opbstante invitan a investigar el por qué de ello. Continuando con nuestra serie de artículos sobre estos temas, esta vez hemos seleccionado:
LA VIDA MISTERIOSA DE KASPAR HAUSER
La págima web de grandes misterios de iespaña, nos reporta sobre este casso: la apasionante historia de un niño de origen desconocido que una tarde apareció súbitamente en una plaza de Nüremberg. No sabía hablar y se alimentaba como los animales. Se dijo que era hijo de un príncipe, y que había vivido secuestrado por razones políticas. El detective que investigaba el caso fue asesinado y la incógnita jamás se develó.
El 16 de mayo de 1828, lunes de Pentecostés, todos los alemanes de Nürenberg estaban en la calle celebrando el Ausflug anual, una fiesta en la que ni un solo vecino se quedaba en su casa: pobres y ricos poblaban las empedradas arterias de la ciudad. Todo era cantos y griterío, la cerveza se consumía sin cesar. Los primeros que vieron al extraño visitante que acababa de llegar creyeron que todo era producto de la incipiente borrachera. De pronto, en la plaza Unschlitt, como salido de la nada, había aparecido un sujeto encorvado y de mirada turbia, con la mandíbula colgante y aspecto simiesco. Los dedos de sus pies asomaban sangrantes de sus botas rotas. En su temblorosa mano derecha apretaba una carta. Hubo gritos de espanto. Los más precavidos corrieron a llamar a las autoridades.

Si bien el hombre no parecía correr el menor peligro, resultaba una figura extraña para los vecinos del lugar. Un zapatero, algo más benevolente, ofreció cerveza y jamón a esa infeliz criatura que por su aspecto se parecía a un grotesco y golpeado espantapájaro. El insólito forastero llevó la jarra a su boca, bebió un largo trago y vomitó no bien la cerveza había llegado a su estómago. El zapatero insistió, en este caso le ofreció pan y leche. Esta vez dio en la tecla, porque la misteriosa criatura comió y bebió sin problemas.

Cuando llegaron el alcalde y el oficial de guardia, ya el hombre parecía algo más tranquilo.

Lo acosaron a preguntas, pero de inmediato descubrieron que no podía pronunciar su nombre, aunque sí escribirlo en un papel: Kaspar Houser, escribió y ésa fue la primera de las muchas sorpresas que provocaría el enigmático Kaspar Houser. Aquella vez únicamente escribió su nombre, fuera de eso, apenas respondía "no sé" a las preguntas, y llamaba "muchacho" a cualquier persona y "caballo" a todos los animales.

La carta, sin firmar y dirigida a un capitán de caballería, informaba que Kaspar era huérfano, tenía 16 años y quería ser jinete militar

Y concluía: "Si no acepta usted tenerlo, mátelo a golpes o cuélguelo de un árbol". Molesto ante la mudez de Kaspar, el capitán opinó que se trataba de "un imbécil o un primitivo" y lo dejó en manos de la policía.

Sin embargo, el médico que lo revisó dijo: "El hombre no es un retrasado mental, pero sin duda se lo ha privado de un desarrollo normal".

Así empezó el calvario de este extraño personaje sin padres, hogar ni pasado.

Un enigma irresuelto que asombró a los intelectuales europeos por sus ribetes de locura, conspiración y drama criminal. Su historia, que desde el mismo momento que se conoció interesó a los intelectuales de Europa fue, incluso, llevada al cine.

Su carcelero dijo al diario local: "Kaspar permanece horas sentado sin mover un sólo músculo. No camina y le molesta la luz. En la oscuridad ve como un gato". Y llegaron centenares de curiosos, educadores y científicos.

Todos querían ver como era ese "buen salvaje" que defecaba en su celda sin importarle la mirada ajena y jugaba con un caballito de madera al que además alimentaba antes de comer él.

Otras atracciones consistía en arrimarle una vela, cuya llama Kaspar pretendía tomar, quemándose los dedos, o mostrarle un reloj de péndulo, cuyo movimiento y sonido lo aterraban.

No diferenciaba entre un objeto inanimado y otro vivo.

Después, liberado y puesto al cuidado de unsimple maestro, ocurrió algo inexplicable. No había pasado un mes de aparición, y ya el analfabeto Kaspar Houser sabía leer y escribir como cualquier muchacho de su edad. Tanto que el 7 de julio redactó un dossier completo sobre su único, casi excluyente recuerdo: una habitación minúscula en la que no podía estar de pie, ni había luz, ni sonidos, ni cambios de temperatura, y donde al despertar encontraba una jarra gris y un pan negro. Jamás había visto a un ser humano y, sólo acompañado por su caballito de madera, nunca se sintió feliz o triste, dolorido o cansado.La policía de Nürenberg no encontró el lugar descripto por el enigmático Kaspar Houser.

En 1829, bajo la tutela del filósofo George Daumer, Kaspar era un amnésico asumido, un refinado comensal y un poeta en ciernes. Pero en octubre de ese año ocurrió algo raro: fue encontrado inconsciente en el piso de la bodega de Daumer, sangrando de un feroz tajo en la frente. Al despertar, declaró que un sombrío enmascarado con guantes de cuero había intentado acuchillarlo, pero las autoridades no le creyeron. "La herida se la pudo haber causado él mismo", dijeron .

Durante los tres años siguientes, a cargo de un excéntrico lord inglés, Kaspar fue bautizado en la iglesia protestante y paseado por las cortes europeas. En 1833, el municipio de Nürenberg, responsable legal de Kaspar, forzó al lord a llevarlo a Ansbach, donde el ahora mundano "ex salvaje" se sintió agobiado por partida doble.

La villa era demasiado tranquila y su custodio oficial, el abogado e investigador Anselm von Feuerbach, había muerto aplastado por un carro frente a la mismísima comisaría, luego de apuntar en su libreta: "Ya sé que Kaspar Houser es hijo natural de un príncipe de Baviera y que su vida o muerte están sujetas a oscuros intereses. Quienes conocen su secreto tienen el poder y los medios para reiterar el primer intento de asesinato. Voy a develar esta siniestra confabulación".

Kaspar no leyó esa nota, pero el revuelo de armas y vigilantes que la concejalía de Nürenberg montó en la puerta de su alojamiento lo tornó irritable y asustadizo. Ya no podía ir y venir libremente, y vivía otra vez encerrado en un cuarto oscuro.

La noche del 13 de diciembre huyó por la ventana. Volvió al amanecer, tambaleante, moribundo, con profundas cuchilladas en los pulmones y el hígado. Antes de derrumbarse, contó que en la plaza de Ansbach un hombre le preguntó su nombre, le aseguró saber quién era su madre, le entregó una cartera con papeles y luego lo apuñaló. La policía no encontró rastros del atacante, pero sí la cartera. Contenía una misterios carta redactada al revés, para ser leída ante un espejo, que decía: "Hauser miente...Se escapó y...En la frontera de Baviera...sobre el río...Me llamo MLO". Nada claro, y entre tanto Kaspar agonizaba sin agregar una palabra más. Y nuevamente las autoridades dijeron que se había herido a sí mismo. Tres días más tarde, antes de expirar, repitió varias veces: "Yo no fui, juro que yo no lo hice". Los colegas de Feuerbach reabrieron el caso y hasta hubo pleitos por injurias a los nobles de Baviera, pero la tesis de que Kaspar era un vástago real criado en prisión no prosperó. Y si él sabía algo más en su hora final, se lo llevó a la tumba.

EL FENÓMENO DE LAS LLUVIAS EXTRAÑA

La lluvia tan antigua como el mundo, esta intimamente ligada a la vida del planeta.

Elemento escencial en las religiones de todas las épocas y piedra fundamental de ritos esotéricos y sacrificios terribles, desde los tiempos mas remotos se la convoca toda vez que falta y se la rechaza cada vez que aparece mas de la cuenta.

A los poetas les tocó cantarla y a los científicos explicarla.

Los poetas la vienen frecuentando desde las primeras odas que bosquejo el hombre; hubo que esperar hasta el año 1993 para que el meteorólogo sueco Tor Bergerson ofreciera una explicación racional de como esas millones de gotitas que forman una nube de agua pueden transformarse, según el caso, en un chubasco, una nevada, una fuerte granizada, una tormenta o un temporal.

Cae del cielo, pero no solo cae en forma de agua o de nieve.

Se han registrado, se registran , otros tipos de lluvias que nadie aun ha logrado explicar. O que solo se pueden explicar por medio de la fe.

"He aqui que yo os haré llover pan del cielo", le prometió Jehová al pueblo judio, y les envió maná, que les sirvió de sustento a lo largo de cuarenta años que duró el exodo. En una obra griega, Deipnosophists, que data del año 200 d.C., se lee: "En el Quersoneso llovieron pescados en una ocación durante tres días en forma ininterrumpida", Y en ese mismo texto se habla de otra lluvia, en este caso de rana, registrada en Poenia y darninia: "Tan grande ha sido el número de ranas que todos los caminos y las casas han estado llenos de ellas."

Hay quienes se inclinan a pensar que tanto esos peces como esas ranas son fruto de la desaforada imaginación del anónimo autor de Deipnosophits. Cierta carta que una mujer enviara a TV Times, de Londres, tira por tierra ese argumento. La carta es del año 1976, habla de una extraña lluvia, y no deja espacio para la duda; dice: "Pensamos primero que se trataba de granizo hasta que vimos que todas eran ranas muy diminutas y saltaban alrededor. Mi hijo llenó una caja de dulces para llevarla a casa.

El ala del sombrero de mi esposo se llenó de ellas mientras duró la tempestad. Estaban por todas partes." El 7 de marzo de 1976, en virginia, Estados Unidos, tres personas que estaban viendo televición fueron sorprendidas a concecuencia de un ruido infernal: un bloque de hielo del tamaño de una pelota de básquet habia perforado el techo de la casa y se derretía plácidamente en el centro del living. Un bloque de parecidas dimenciones había caido en la calle, a cincuenta metros de alli. El suceso mereció la atención de diversas universidades norteamericanas.

Todas coincidieron en que no se trataba de un fenómento meteorológico. El Drexel Institute apuntó: "Los grandes bloques de hielo que han caido no pudieron haber tenido un origen meteorológico. Los procesos atmosféricos no pueden formar o sostener las masas de hielo que se han observado en esas lluvias o caidas." Por su parte, la Universidad de Colorado sostuvo: "Aun cuando algunos astrónomos creen en la existencia de material meteórico compuesto de hielo, se duda de que tales pedazos pudieran sobrevivir al calor intenso al entrar en nuestra atmósfera."

La universidad de Virginia fue terminante: "Esto es algo muy miterioso... Se puede colocar en la misma clase del pequeño porcentaje de ovnis que no pueden ser explicados."

Pero no solo llueven hielo, peces y ranas. Gracias al paciente trabajo ce Charles Fort, un químico norteamericano que nació en 1874 y murió en 1932 y dedicó su vida al estudio de las extrabagancias atmosfericas, hoy se puede conbtar con un inventario de fenómenos meteorológicos que realmente sobrecoge. Fort se oc´pó de recortar cuanta noticia extraña, vinculada con las lluvias, aparecía en la prensa del mundo.

Pudo reunir así mas de sesenta mil notas que probaban que del cielo además de lluvia, nieve, granizo, hielo, peces y ranas, tambien caen trozos de carne y de algodón, lodo, arena y sangre.

Po ejemplo, el 13 de agosto de 1819, en la ciudad de Amherts, en Massachusett, llovió cierta extraña pelusita, similar a la que se puede hallar en las fáfricas de paño, que rápidamentecubrió toda el área. Vencida la sorpresa, cuando los primeros vecinos se acercaron a mirar descubrieron que se trataba de una sustancia pulposa, de color amarillo, que despedía un olor repulsivo; minutos después el amarillo se transformó en rojo fuerte, pero el olor continuó siendo insoportable. También la Argentina ha recibido la visita de lluvias extrañas. Entre el vasto material que recoge el archivo de Charles Fort se encuentra una nota aparecida en Comptes rendus que indica que "la sustancia negra caida en Entre Rios, Argentina,el 30 de junio de 1880, recuerda a ciertas formas de lignito."

Hielo, figuras extrañas de olor nauseabundo, sustancias negras, pequeños animales, son solo algunas de las muchas cosas que caen del cielo. Se trata de fenómenos que la ciencia aún no ha logrado dilucionar, acaso porque, como solía decir Charles Fort, "en el espacio hay misterios que el hombre todavia no conoce."

http://grandesmisterios.iespana.es/

EL IMPERIO MAYA
El Imperio Maya tuvo su máximo esplendor hacia el año 700 de nuestra era y se le considera una de las civilizaciones más evolucionadas entre los pueblos precolombinos. Los sofisticados constructores de la sociedad maya edificaron grandes ciudades, templos ostentosos y pirámides elevadas en medio de la selva; sus matemáticos desarrollaron un sistema que incluía el 0 y sus astrónomos fueron capaces de crear un calendario exacto.
En su máximo esplendor, la población se estimaba en unas 200 personas por km. cuadrado en las áreas rurales y más de 800 personas por km. en las ciudades, que se repartieron, en distintas épocas, en los territorios que hoy ocupan Guatemala, Honduras, Salvador, Bélice y parte de México.
Pero cuando los españoles llegaron a esa región, sólo quedaban tribus dispersas, hablando lenguas que ya no se comprendían entre sí.
De hecho, las grandes ciudades mayas no las conocieron ni siquiera los conquistadores, porque estaban cubiertas por la selva desde hace siglos.
Recién en el siglo XIX, mil años después de abandonadas, comenzaron a ser re-descubiertas en todo su esplendor, con sus grandes pirámides, centros ceremoniales y monumentos, que dejaron impactados a sus descubridores.
Por mucho tiempo, la caída del Imperio de los Mayas ha sido uno de los grandes misterios del mundo antiguo: ¿sufrieron un cambio climático; sobreexplotaron la tierra y se quedaron sin alimentos; los invadieron grupos extranjeros; creció la población de una forma tal que no pudieron alimentar a las nuevas generaciones?. Hipótesis hay muchas.
Pero hoy, científicos de la NASA están utilizando satélites especiales para dilucidar este enigma. Específicamente utilizan el satélite comercial de observación terrestre "IKONOS", el cual proporciona imágenes de alta resolución.
A esto se suma el uso del "Radar Aéreo de Apertura Sintética", también de la NASA, un instrumento que utilizan aviones que operan a grandes alturas y que posee una visión que puede penetrar las nubes, la nieve o las selvas más espesas para así tomar imágenes del suelo.
Han sido Tom Sever, el único arquéologo que existe en la NASA, y el científico Dan Irwin, quienes ha estado utilizando el satélite y el radar para analizar las ruinas Mayas. Al combinarse esa información con descubrimientos convencionales arqueológicos de las excavaciones, Sever, Irwin y otros científicos han logrado descifrar gran parte de lo que realmente ocurrió... ¿qué pasó con los avanzados mayas?...
La respuesta al misterio
Un elemento importante tiene que ver con la actual población maya, aquella que habita en la región de El Petén, en Guatemala, cerca de la frontera de México.
Y es que ésta se ha incrementado nuevamente, y está talando la selva tropical para convertirla en tierra de cultivo.
Los granjeros que practican la agricultura de "tala y quema" (se derriba una parte de la selva y se quema para exponer el suelo con el fin de sembrar cultivos), ya han destruido casi la mitad de la selva en los últimos 40 años, y si continúan así, para el 2020 sólo quedará del 2 al 16% de la selva tropical (ver recuadro de la página siguiente).
Se supone que es la ceniza la que le da fertilidad al suelo, de tal manera que un plazo de 3 a 5 años el suelo se agota, obligando al granjero a seguir avanzando, derribando una nueva sección.
Lo anterior hay que tenerlo en cuenta, ya que con este estudio por medio de satélites, se puede estudiar qué fue lo que los Mayas hiceron bien o qué hicieron mal al respecto, para posteriormente ayudar a los nuevos habitantes a encontrar formas eficientes de cultivar la tierra, sin causar tanto daño.
Las investigaciones realizadas hasta ahora han arrojado importantísima información. Por el polen atrapado en antiguas capas de sedimento de lagos, los científicos se han enterado que hace aproximadamente 1200 años, justo antes de la caída de la civilización, el polen de los árboles desapareció casi por completo y fue reemplazado por polen de maleza.
¿Qué significa esto?... que la región se encontraba deforestada casi en su totalidad. Sin los árboles, la erosión habría empeorado, llevándose la capa de suelo fértil, y la cambiante superficie habría aumentado la temperatura de la región ¡hasta en 6 grados!, de acuerdo a simulaciones efectuadas por el científico del clima Bob Oglesby.
Esas temperaturas más cálidas habrían secado la tierra, haciéndola menos propicia para cultivos, y habrían desestabilizado los patrones de precipitación pluvial.
Durante la temporada seca en El Petén, el agua escasea, y el agua subterránea está demasiado profunda como para perforar pozos. Por lo mismo, morir de sed es una amenaza real. Para sobrevivir, los mayas debieron recurrir a agua de lluvia almacenada en estanques, de tal manera que una alteración en las lluvias habría tenido consecuencias fatales.
Pero eso no es todo. Utilizando técnicas clásicas de arqueología, los investigadores han descubierto que los huesos humanos de las últimas décadas, anteriores al colapso de la civilización, muestran signos de una desnutrición severa. ¿Qué sucedió entonces? Se solía debatir que el derrumbe de los mayas se debió a sequía, guerra o enfermedad, o a un número de otras posibilidades tales como la inestabilidad política.
Lo cierto, es que ahora los científicos de la NASA creen otra cosa: todos los factores antes mencionados estuvieron implicados. La causa principal fue la escasez crónica de alimento y agua, debido a cierta combinación de la sequía natural con la deforestación ocasionada por los seres humanos. He ahí la respuesta a este gran misterio.
La investigación se ha realizado en el marco de un acuerdo de la NASA con la Universidad de New Hampshire y el equipo de científicos volverá cada año a Guatemala con el patrocinio del Instituto de Antropología e Historia de ese país. En esas visitas se continuarán refinando los instrumentos para guiar a los exploradores en su búsqueda de los restos de la civilización maya

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