Joshuamori
Oriente siempre nos ha proporcioando maravillosas lecciones que para quienes estamos intersados en el crecimiento espiritual son importantes de ser tomadas en cuentas, tal es el caso de Buda y su iluminación al respecto, se ha escrito como muy bien lo sedarrolla la enciclopedia Wipideia
Siddhārtha del clan de Gautama nació alrededor del año 563 adC en Kapilavastu (según otros, Lumbini), una aldea del Terai (en el actual Nepal), a los pies de los montes Himalayas, en el seno de una familia noble. Su padre, Śuddhodana, era el rey del clan Śākya y poseía un suntuoso palacio en Kapilavastu, a orillas del Ganges.
Su madre Māyā Devi era una de las esposas de rey, y dice la leyenda que fue fecundada por un pequeño y bello elefante provisto de seis colmillos que le hirió delicadamente su regazo sin causarle dolor. Al nacer, el pequeño Siddhārtha habría aparecido ante su madre sobre un loto mientras una suave lluvia de pétalos caía sobre ambos, y dijo: "Triunfaré del nacimiento y de la muerte y venceré a todos los demonios que hostigan al hombre."
Según otra versión, Māyā soñó una noche que un pequeño elefante con seis cuernos y cabeza color rojo rubí, bajaba del cielo y entraba en su vientre por el lado derecho. Ocho sacerdotes le explicaron a su esposo que el niño sería santo y alcanzaría la sabiduría perfecta. Más tarde ella salió al jardín de Lumbini con sus sirvientas y caminó bajo un árbol sala, el cual se inclinó. La reina se colgó de una rama y miró a los cielos. En ese momento Siddhārtha surgió de su lado.
Dice también la leyenda, que cuando Buda nació recobraron la vista los ciegos, los sordomudos hablaron y una música celestial llenó el mundo. Māyā murió al poco de nacer Siddhārtha y el pequeño fue educado por su tía Prajapati. Los primeros años de la vida del príncipe Siddhārtha transcurrieron completamente ajenos a toda actividad espiritual. Según la leyenda, poco después de su nacimiento fue visitado por el brahmán Asita, un asceta de gran reputación por su sabiduría y por sus dotes para interpretar presagios. El sabio brahmán había predicho que Siddhārtha llegaría a ser un líder mundial o un maestro religioso, lo que consternó a su padre, Śuddhodana, que quería que su hijo siguiera sus mismos pasos y que un día le sucediera en el trono. Pensó que el mejor modo de evitarle la tendencia a la religiosidad consistía en impedirle toda experiencia con el lado amargo de la vida, de modo que creó en torno a él una burbuja hermética hecha de placeres y sin el menor contacto con las realidades de la vida.
Siddhārtha creció en el palacio de su padre rodeado de lujos y comodidades. Cuando alcanzó la adolescencia se casó con su prima Yaśodhara y, cerca de los treinta años, tuvo un hijo, Rahula, que significa "obstáculo" y también "cadena". Su hijo fue llamado así debido a que por causa de él, estuvo más tiempo en Palacio del que tenía previsto.
A Siddhārtha comenzó a roerle la curiosidad por conocer cómo eran las cosas en el mundo exterior y pidió permiso a su padre para satisfacer su deseo. Śuddhodana accedió, pero preparó la salida de su hijo ordenando que despejaran las calles de toda visión que pudiera herir la sobreprotegida conciencia del príncipe. No obstante, sus cuidadosos arreglos fracasaron pues Siddhārtha, aclamado por la multitud a su paso por las calles, no pudo dejar de percibir el dolor bajo sus formas más agudas, por primera vez se percató de la gente vieja ,enferma y hasta moribunda.
Siddhārtha abandonó su hogar, dejando atrás a su esposa y a su hijo, cuando tenía 30 años. Se echó al mundo con la cabeza rapada y ataviado con los andrajos propios de un asceta, sin dinero ni bienes de ninguna clase.
Aprendió dos cosas de suma importancia: primero, que la meditación y la concentración no conducían a la liberación total, sino que era preciso algo más; y segundo, que, llegado cierto instante, ningún maestro era capaz de enseñar nada más. Siddhārtha partió decidido a no seguir buscando fuentes externas de sabiduría, sino a encontrarlas dentro de sí mismo, en la fuente que manaba dentro de su corazón.
En definitiva, fue criado al estilo de un príncipe ha
Al final de su periplo Siddhārtha caminó apesadumbrado hasta sentarse bajo la sombra de una higuera de la India, el árbol llamado bo o bodhi (higuera, ficus religiosa), considerado el árbol de la sabiduría.
Una noche de luna llena decidió no levantarse hasta que hallara la respuesta a los enigmas de la vida;La culminación de sus meditaciones llegó cuando tomó conciencia de que ya se había liberado definitivamente de toda pasión, hasta el punto de que ni siquiera pesaba sobre él la ilusión del yo: su verdadero ser estaba más allá de las dualidades dolor-placer, espacio-tiempo, vida-muerte. Comprendió que nunca más volvería a renacer, que había roto el eterno girar de la Rueda de la Vida. Esto era el Nirvana.
Siddhārtha despertó de sus meditaciones convertido en Buda, "El Despierto", "El Iluminado". La iluminación se produjo en un lugar llamado Bodhgaya, en el estado indio del Bihar. El Buda siguió sentado bajo el árbol de bodhi durante cierto tiempo, disfrutando en soledad de la dicha de la liberación.sta los 29 años, cuando abandonó su hogar
Concretamente la teradición Kadampa nos indica, que «Sidharta continuó su viaje hasta llegar a un lugar cerca de Bodh Gaya, en la India, que encontró apropiado para el recogimiento. Se estableció allí y empezó a practicar la meditación llamada concentración, semejante al espacio, del Dharmakaya, con la cual se enfocó de manera convergente en la naturaleza última de todos los fenómenos.
»Después de adiestrarse en esta práctica durante seis años, comprendió que estaba a punto de alcanzar la iluminación. Entonces, caminó hasta Bodh Gaya, y allí, el día de luna llena del cuarto mes del calendario lunar, se sentó en la postura de meditación bajo el Árbol Bodhi e hizo la promesa de no abandonar su meditación hasta no alcanzar la iluminación perfecta. Con esta resolución, entró de nuevo en la concentración, semejante al espacio, del Dharmakaya.
»Al anochecer, el mara Devaputra, jefe de los maras o demonios de este mundo, intentó interrumpir su concentración con el conjuro de pavorosas apariciones. Manifestó huestes de terribles espíritus demoníacos: unos le disparaban lanzas y flechas, otros le arrojaban bolas de fuego, piedras, rocas y hasta montañas enteras.
»Sin embargo, Sidharta permaneció imperturbable. Gracias al poder de su concentración, los fuegos ardientes se transformaron en ofrendas de luces de arco iris, y las armas, rocas y montañas, en una refrescante lluvia de flores.
»Al comprobar que no podía distraer a Sidharta de su meditación, el mara Devaputra intentó hacerlo manifestando innumerables bellas doncellas, pero con ello sólo logró que entrara en un estado de concentración aún más profundo.
»De este modo, venció a los demonios de este mundo y, por ello, más tarde recibió el nombre de Buda Victorioso.
»Sidharta continuó meditando hasta el amanecer, cuando alcanzó la concentración semejante al vajra. Con esta concentración, que es la última mente de un ser con limitaciones, eliminó de su mente los velos más sutiles de la ignorancia y, al momento siguiente, se convirtió en un Buda, un ser totalmente iluminado o despierto

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