JOSHUAMORI
Muchos son los fenómenos que se manifiestan y caen dentro de la categoría de paranormales, uno de los más interesantes en los concernientes a los raps que ha dado mucho que investigar a todos aquellos que se han identificado plenamente con la ciencia parapsicológica y en donde el espiritismo desempeña un rol significativo en la manifestación de los raps, ruidos.
Las manifestaciones, ruidos se ha tratado de explicar muchas veces apoyado por la física, la energía que la propia mente puede irradiar, así como el cuerpo mismo, al respecto hay los antecedentes que los movimientos de objetos no revelan mucha inteligencia. Parece que todo el esfuerzo de la energía que actúa consiste en una acción mecánica, tan intensa y asombrosa como sea posible. Pero es otra cosa para los ligeros ruidos producidos en las mesas o en los objetos contiguos, que escucharon por primera vez las hermanas Fox y que han sido el punto de partida de toda la metapsíquica” [Richet, 1922].

A fines de 1847, la familia Fox se instalaba en una casa situada en Hydesville, un pequeño pueblo del estado de Nueva York (EE UU). El matrimonio tenía cuatro hijos, aunque sólo vivían con ellos las dos más pequeñas: Margaret y Kate, de 8 y 6 años, respectivamente.1 A los pocos meses de la mudanza, comenzaron a oírse en la vivienda extraños ruidos que sólo se manifestaban cuando las niñas estaban en la casa. El 31 de marzo de 1848, los golpes -que luego se denominarían raps- adoptaron un vocabulario propio. Fue la noche en que la temerosa señora Fox participó, con sus hijas, en el comienzo de lo que luego sería un gran fraude.

Alarmada por los ruidos, la madre fue testigo de cómo su pequeña Kate conseguía a voluntad que los golpes se repitieran. No tuvo mejor idea que poner a prueba la inteligencia de los ruidos. Pidió que le dijeran la edad de sus hijas: los ruidos contestaron correcta y rápidamente. Sólo faltaba identificar al autor. Qué mejor pregunta que la elegida por la señora Fox: “¿Eres un espíritu?... Si es así, da dos golpes”. Con dos fuertes raps, se hizo presente el alma en pena. Así de simple y sencillo -para utilizar los calificativos de Richet-, nació “el más hermoso fenómeno de la metapsíquica” [Richet, 1922].

A partir de ahí, comunicarse con los espíritus ya no sería problema. Con un código preestablecido, estaba garantizado un fluido diálogo. En dicha ocasión, el espíritu golpeador se identificó como el señor Rosma, quien habría sido asesinado y enterrado en el sótano por un anterior habitante de la casa, un tal Bell. Como no podía ser de otra manera, esto atrajo la curiosidad del vecindario de inmediato. Y comenzó un incesante desfile de curiosos que querían comprobar con sus propios oídos los maravillosos raps de las Fox. Al poco tiempo, y por sugerencia de su hermano David, las niñas mejoraron su comunicación espírita con un código alfabético.