JOSHUAMORI
Cuando uno se detiene en analizar a estos tipos de seres, se manifiestan una serie de interrogantes que lo hacen interesantes en indagar ¿qué representan? ¿A que nos estamos referiendo con ellos? ¿ Será ficcción, invesnto o una realidad? ¿Qué se ha escrito sobre ellos? ¿ Por qué están interrelacionados copn el sexo? ¿ Por qué se hace constante mención de ellos?.
Simplemente en este escrito exponemos lo que se ha comentado al respecto y dejamos que el lector decida qué hacer con esta información, si ignorarla o seguir investigando al respecto.
Se ha escrito que de hecho los íncubos y lo súcubos no son más que representaciones de un determinado y único tipo de diablo, cuya misión específica es el de tener relaciones carnales con los participantes ( hombres y mujeres ) a las orgías demoníacas, a los sabbats, a los aquelarres. Más modernamente, los íncubos y los súcubos han sido definidos más bien como los diablos que poseen sexualmente a sus victimas durante el sueño... lo cual no es más que una simple forma de definir una obsesión.

Pero los íncubos y los súcubos tuvieron una gran importancia durante la Edad Media, y la siguen teniendo aún en algunos países. Y la seguirán teniendo en el futuro, pues los íncubos y los súcubos son la representación diabólica de los dos principios que forman el elemento más importante de la vida humana: el sexo.

Los incubos son los demonios que seducían a las mujeres. Se refiere de ellos que cumplían el acto carnal sin producir a la victima verdadero goce, ni aun cuando el incubo tomase la forma del ser querido. Debido a esto, precisamente muchas jovencitas se defendieron de haber perdido su castidad, afirmando que su seductor no había sido otro que el diablo y no un hombre de carne y hueso.

El espasmo venereo, en tales casos, determinaba una fuerte eyaculacion seminal que la mujer experimentaba como si penetrase en su interior una violenta corriente de aire helado, y distinguia al incubo una potencia extraordinaria que le permitía repetir el coito en un numero ilimitado de veces.

Los demonólogos no estan de acuerdo en el carácter del padecimiento exento de placer que concurre en el coito verificado con la mujer por el incubo, y muchos creen que el acto carnal ofrece una complejidad muy grande y una experimentación intensa de emociones compuestas que no puede producir ni el hombre mas vigoroso y acostumbrado. Asimismo, los preludios se distinguen por una mayor lascivia y el termino lleva el placer de la mujer poseída hasta los limites del delirio erotico.

Todo esto demuestra que nunca hubo identidad en los casos y que en unas mujeres era inaudito desbordamiento de deleites eróticos, mientras que en otras resultaba mas bien tormento mas o menos tolerable.

Bien pudiera ser ambas cosas a la vez, teniendo en cuenta que el incubo ofrece la particularidad de tener el miembro viril bifurcado, de manera que una de las ramas ocupa la cavidad vaginal, introduciendo la otra en el ano, duplicación del goce que a ciertas incubadas les resultaba el colmo de todo placer.

Una de las cuestiones mas debatidas en otros tiempos, fue si dichas uniones podían ser o no fecundas. Dijese que una condición del placer era la esterilidad, pero el parecer contrario también se impuso, y ciertamente una vieja superstición prueba que ciertas figuras prominentes de la Historia deben la vida a un padre incubo, incluyendo en este caso a Alejandro Magno, Escipión, Cesar Augusto y otros.

La creencia en los incubos se remonta a fechas muy antiguas, siendo conocidos ya entre los galos con el nombre de Drusitos. San Agustín afirma, refiriéndose a los atentados de los incubos, que seria imprudente negar un hecho tan establecido. Los hebreos remontaban su origen a los tiempos de los primeros hombres. En la Edad Media nadie dudaba de la existencia de los incubos, y muchas obras de esa época ignorante y supersticiosa, tratan de ese asunto como de algo asaz conocido.

Naturalmente no todos los casos de incubismo son reales. Muy al contrario, puesto que casi siempre se trata de alucinaciones y deseos eróticos, aunque es posible que haya en todo ello un fondo de realidad, cuyos misterios poseía la Goecia, y aun en esta época el Satanismo recurre en muchas ocasiones al incubo para perpetrar sus actos cargados de erotismo.

Una versión legendaria, y muy divulgada, dice que en el centro de la tierra existe un mundo mucho mas grande que el que habitamos, donde hay hombres de gran estatura, y mujeres crueles, que no queriendo amamantar a sus hijos, los arrojan a un monte para que se alimenten de hierbas.
El Anticristo nacerá de esta progenie, y saldrá al mundo por el cráter de un volcán situado a orillas del rió Tajo, donde se criara alimentándose de peses,
La creencia de los incubos y los sucubos, engendraban hijos, estuvo muy difundida en otros tiempos. El pueblo de los Humos, que aterrorizo a Europa bajo el manto de Atila, se creyó procedente de la unión de incubos de la estepa, con brujas de oriente.
Así pues si estas cosas han sido creídas, ¿Cómo extrañarse ante la historia o leyenda, que presenta al los personajes celebres presentados por los diablos?
Entre estos personajes de leyenda a quienes el vulgo hace nacer de los incubos, esta el famoso, Merlín a quien Satanás se proponía dar vida, para destruir el mundo, aniquilar la Iglesia, y perder a la cristiandad.
La historia d Merlín arranca otra vez del misterio, pero acaso valga, al decir de los estudiosos, como profecía, como mito y símbolo. Es decir que las condiciones del Anticristo pueden darse muchas veces, pero también pudo Dios aplazar o detener el sobrevenir de los acontecimientos.
De hecho, es que si Merlín fue engendrado para Anticristo, resulto todo lo contrario, gracias al bautismo y a las enseñanzas de su maestro Blaysen.
Por influencia de Merlín, y este fue su pecado, nació el rey Artus en adulterio.