Publicidad:
La Coctelera

joshuamori

26 Julio 2007

RUBEN DARIO MASON

JOSHUAMORI

La masonería ha contado con grandes personajes a través de la historia de distintas profesiones, poetas, músicos, filósofos, artistas, presidentes de Repúblicas, libertadores, conquistadores.

Desde luego uno de ellos fue el poeta nicaragüense que honró las columnas de Oriente, los trabajos activos de las logias en que participó como fue Rubén Darío, al respecto de ello Omar Lazo Barberena nos recuerda sobre un escrito al respecto que : El Príncipe de las Letras Castellanas y Padre del Modernismo literario Fé- lix Rubén García Sarmiento conocido en el mundo como Rubén Darío estudió los escritos masónicos del Dr. José Leonard: el polaco, políglota que vino desde Madrid para dirigir el Instituto de León durante el período conservador (1879-1883) del General Joaquín Zavala. Leonard argumentó que la Fraternidad Universal ha rendido tributos al Gran Arquitecto del Universo y que esta orden masónica —secreta y simbólica— se ha basado en las virtudes —sin ser religión— y ha respetado el librepensamiento, priorizando a Dios, la humanidad y al bien común. Darío conoció que la masonería es la Institución orgánica de la moralidad; es una alianza universal de hombres de buena voluntad unidos —sin fanatismos religiosos o políticos— para trabajar en común por el perfeccionamiento moral e intelectual de la humanidad. Las ideas sociales de José Leonard, fundador de la masonería en Nicaragua, lastimaron a los jesuitas y en esa relación tensa, Darío tomó partido a favor de su director a quien admiraba tanto, y a sus 14 años escribió dos poemas hirientes: uno contra el Santo Papa y otro contra los Jesuitas, orden religiosa expulsada en 1881. El maestro inmortal Edelberto Torres señala superficialmente en «LA DRAMATICA VIDA DE RUBEN DARIO» que el Dr. José Leonard difundió la literatura masónica: «Y porque los grandes liberales de la época pertenecen a la secreta fraternidad... como todos los misterios, el secreto masónico tiene para él un atractivo insinuante. No dudo que tras lo que los sentidos perciben, hay algo que como sirena lo atrae y como fantasma lo aterroriza» Pág. 31. Los grandes liberales de la época pasada, que han sido masones y que han enaltecido a la masonería son: Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Ambrosio O’Higgins, Francisco Morazán, Jorge Washington, Abraham Lincoln, José de San Martín, Martínez de la Torre, Francisco Miranda y José Martí a quien Darío consideró su maestro. José Martí cayó en combate en 1895 y en este año nació Sandino quien se inició en México tierra del también masón Benito Juárez. Darío reconoció muchos méritos en Martí: «Quien murió allá en Cuba, era de lo mejor, de lo poco que tenemos nosotros los pobres; era millonario y dadivoso; vaciaba su riqueza a cada instante y como por la magia del cuento, siempre quedaba rico (...) En comunión con Dios vivía el hombre de corazón suave e inmenso; aquel hombre que aborreció el mal y el dolor; aquel amable león de pecho columbino, que pudiendo desjarretar, aplastar, herir, desgarrar, fue siempre seda y miel, hasta con sus enemigos». «Los Ra- ros» 1896. Y Darío no escribió sobre la fraternidad masónica como lo hizo José Martí; Leámoslo: «La masonería no es más que una forma activa del pensamiento liberal: no tiene más secretos que la inteligencia y la honradez, se deja el fardo de las malas pasiones a la entrada y se contrae el deber de obrar irreprochablemente, perfeccionar el ejercicio de la libertad, preparar a los ciudadanos a la vida política, ayudar al logro de toda noble idea. Sin uno más, sin nada oculto, son las obras de la orden masónica. Su obra es la misma obra del adelanto general; y para los que piensan cuerda y ampliamente el misterio de forma en que se envuelve, no es más que una garantía de lealtad entre sus miembros y una señal de respeto a las costumbres de tiempos pasados. Son sus viejas formas de la masonería como las religiones de los ascendientes a los hijos y nietos cariñosos». Rubén Darío en su «Autobiografía» (1912) no menciona al Dr. José Leonard, sólo escribió que cayó en sus manos un libro de masonería y le dio por ser masón, y añade: «Llegaron a serme familiares: Hiram, el templo, los caballeros Kadosh, el mandil, la escuadra, el compás, las baterías y toda la endiablada y simbólica liturgia de esos terribles ingenuos» P 15. En página 40, Darío relata los detalles del golpe de Estado que el General Carlos Ezeta dio al presidente salvadoreño General Francisco Menéndez; ese mismo día (22-Junio-1890), Darío se había casado con Rafaela Contreras Cañas, y le habían impedido la salida del país por su afinidad con el presiden- te Menéndez, pero al fin logró salir del país salvadoreño: «y hasta recurrí a la buena voluntad masónica de mi antiguo amigo el Dr. Rafael Reyes, íntimo amigo del improvisado presidente». El hermano masón Arturo Cuadra Ortegaray (Grado 33) afirma que el Dr. Rafael Reyes vino a Managua en 1899 y fundó la Logia «Progreso N° 1». La Logia Progreso N° 1 de Oriente de Managua fue fundada el 14 de Diciembre de 1899, Dos intelectuales fueron claves para que Darío, 9 años después, haya solicitado su ingreso a esta Logia: el Dr. José Leonard y el poeta nicaragüense Dr. Manuel Maldonado quien lo animó y lo apadrinó. Dicha solicitud fue firmada por los tres dignatarios: el Profesor Federico López (Venerable Maestro), el gramático Rafael Fonseca Garay (Primer Vigilante) y el panameño contador Dionisio Martínez Sáenz (Segundo Vigilante). Este último aseguraba que Darío era un gran hombre y al mismo tiempo un pequeño niño: «Tenía deseos de ingresar en la Franc masonería pero no se sentía con fuerzas para solicitarlo». A los 41 años de edad, Rubén Darío fue aceptado en la Logia Progreso N° 1 y fue iniciado el 24 de Enero de 1908; así dice José Santos Rivera: «Iniciado aprendiz masón en La Logia Progreso N° 16, de Managua» y lo confirma el poeta Guillermo Rothschuh Tablada en «El retorno del cisne» en sus notas finales.

Como poderse pasar por desapercibido la iniciación de Rubén Darío y la dicha para todos aquellos que de alguna menara disfrutaron ese momento de ver pasar por las puertas del templo del mundo profano hacia la luz al poeta nicaragüense Rubén Darío.

Al respecto como no los recuerda Lazo Barberena, el español Luís Umbert Santos, Grado 33, en su libro "Diálogos de Filosofía Masónica" hace una defensa sobre la masonería de Rubén Darío y anota la lista de asistentes al ritual.

NICARAGÜENSES: En la ceremonia de Primer Grado de Aprendiz de Rubén Darío estuvieron presentes los doctores: Rodolfo Espinoza, Juan Bautista Gutiérrez, Manuel Maldonado, Rafael Zenón Rivera, Manuel Reyes Mayorga, Emilio Espinoza y Francisco López Bravo.

CENTROAMERICANOS: El político guatemalteco Juan Ponciano, el candidato a la presidencia de Guatemala, General José León Castillo, el salvadoreño Dr. Fernando Cornejo, el expresidente de Honduras Policarpo Bonilla y sus coterráneos General Guadalupe Reyes, Dr. Ricardo Aldavín y Paulino Valladares; y los costarricenses profesor Virgilio Salazar y Don Juan Bautista Jiménez.

ESPAÑOLES: Aquella noche del 24 de Enero de 1908 presenciaron también el ritual, los masones: Dr. Vicente Piñera Rubín, Dr. Vicente Rodríguez, José Gómez, José Robles y José Bien. FRANCESES: Enrique Dreyfus y Fernando Levy. ALEMANES: Ricardo Susman y Francisco Brockman. INGLESES: Carlos Harding y Carlos Overad. También estuvo el italiano Angel Caligaris y el norteamericano Nicolás Delancy.

Rubén Darío no se inició a los 14 años como aparenta el desorden cronológico de su "Autobiografía" sobre todo que a esa edad nadie puede ser iniciado en la masonería. Sin embargo, muchos de sus escritos son de carácter esotérico y nos indican que Darío pudo haber sido masón desde muy antes, pero sucede que una persona puede conocer los secretos masónicos sin antes ser iniciados, pues muchos amigos del panida lo fueron.

Vale asegurar que Darío fue masón pero se inició, mediante el Rito Escocés Antiguo y Aceptado después, durante su etapa de madurez en un período agitado y productivo, pues publicó: "Canto a la Argentina" (1909), "Viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical" (1909), "Poema de Otoño y otros poemas" (1910), la obra esotérica "El mundo de los sueños" (1911), "Autobiografía" (1912), "Oro de Mallorca" (1913).

En materia religiosa Darío era un erudito, conoció la vida de muchos santos, y la Biblia fue su libro de cabecera. La Masonería requiere la creencia en el Ser Supremo, cada Masón lo adora a su manera de acuerdo con su fe religiosa, ya sea cristiano, judío, musulmán, protestante, católico, budista o hindú. Leamos el estudio de Luis Alberto Cabrales sobre "El sentimiento religioso en Rubén Darío" y los poemas del mismo Darío: "El Libro", "La Caridad", "Creer", "Bernal", "Dilucidaciones", "Espíritu", "La Razón", "Spes", "Divagaciones", "Lo Fatal", "Los motivos del lobo" y sobre todo "La Plegaria". Y el hermano masón René Quiñónez Juárez añade: "Quién puede acusar de anticatólico a Monseñor Francisco Calvo, Obispo de Costa Rica y fundador de la masonería centroamericana en 1865, siendo el Primer Venerable Maestro de la Logia Caridad N 26, en el valle de San José?" Y retoma un párrafo del articulista Abelardo García Gandia, de La Prensa Gráfica de Guatemala, Lunes 24 de Febrero de 1964: "Sí, el excelso cantor de las Américas; el gran poeta del mundo hispano, fue, vivió y murió masón, durmiéndose como todo buen cristiano, como todo buen católico... no hay incompatibilidad alguna, y las excomuniones de algunos Papas pasaron a la historia como pasan también a la historia las culpabilidades del pueblo israelí... en paz y gracias de Dios".

Rubén Darío para ser iniciado en los misterios masónicos imprescindiblemente debió creer en el Gran Arquitecto del Universo, por tanto fue hombre de virtudes no un satánico como el fanatismo acostumbra acusar a quienes defienden la libertad de conciencia y el librepensamiento.

Según Alfonso Sierra Partida (mexicano) y Armando Duarte (español), ambos masones: los poetas Víctor Hugo, Voltaire, León Tolstoi, Alejandro Dumas, Kipling, Lafontaine, Wilde, Sarmiento, Gaspar Melchor de Jovellanes, Lord Byron, Walter Scott, Goethe, Mariano José de Larra, entre otros, se volvieron masones como Darío, la misma fraternidad de Isaac Newton, Lavoisier, Fleming, Liszt, Beethoven, Sibelius, Haydn y Mozart...

Quien quiera opinar para ensalzar o condenar a la masonería, es necesario conocerla antes, no se debe hablar al peso de la lengua sobre ningún tema, debe ser un principio ético. Investigar ante todo sobre equis o ye institución, valorar, comparar, analizar los pro y los contras y finalmente dar un juicio positivo o negativo.

Rubén Darío fue un hombre creyente y cristiano, de eso ya estamos convencidos, pero aquellos que son dominantes en el modo de pensar no deben exigir que todos los pensamientos del mundo tienen que ser idénticos.

servido por joshuamori sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Interesado en tópicos trascedentales que nos inviten a investigar y aclarar muchos acontecimientos que se han manifestado en este Plantea, así como todo aquello que involucre crecimiento, desarrollo espiritual. Si estas interesados en estos tópicos, te invito a intercambiar ideas, investigaciones que permitan dar respuestas a los grandes hechos que se presentan constantemente y que todavía muchos de ellos, las ciencias no lo pueden explicar. Acercate sin fanatismo, haciendo uso de la razón lógica, el análisis, y da tu opinión , percepciones y experiencias sobre ello. Se te agradece desde ya el haberte molestado el haber leído los artículos, esperamos que en algo te sirvió la información. Dejamos constancia que agradecemos a quienes se han preocupado por estos temas y nos proporcionan su información que también compartimos con ustedes. Recuerda somos transitorios y mientras permanecemos debemos sacarle provecho al tiempo en pro de nuestro crecimiento.

Fotos

joshuamori todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera