JOSHUAMORI

Cuando hay una plena identificación con lo que representa el dominio de las emociones, el saber manejar, administrar la energía psíquica y física y estar plenamente identificado con lo que el Budismo nos lega en pro de nuestro crecimiento espiritual, se pueden obtener buenos resultados para enfrentar las enfermedades y evitar que estas se manifieste,

Hay unas interesantes conferencias que dicto el maestro Sheng Yen en el Hospital General de San Francisco. Destacó no soy psiquiatra ni psicólogo. No tengo un profundo conocimiento de la psicología clásica tampoco estoy versado en las clasificaciones estándar de las enfermedades mentales. Sólo conozco el punto de vista budista que divide los problemas mentales en las cinco categorías arriba mencionadas. Estas cinco categorías podrían generar una miríada de los demás problemas mentales. Fíjate que el Budismo no concierne a la casualidad o a la patología de los elementos particulares que conducen a la enfermedad mental de un individuo. El Budismo concierne al reconocimiento y la eliminación de los disturbios mentales.

Yen resaltó el rol del Budismo con respecto a las enfermedades y señaló que se tome en cuenta el Budismo se originó en la India. Fue donde el Shakyamuni Buda empezó a arreglar los problemas de enfermedades. Las enfermedades comienzan por el nacimiento; cuando uno nace, empieza el peligro de enfermedades. La gente quien no ha sufrido de enfermedades, todavía ha de ser nacida. Sólo después de la muerte cesa la enfermedad. Tenemos que sufrir dolor tanto mental como físico y enfermedades en esta vida. El Buda dijo que deberíamos ir al doctor para enfermedades físicas, pero deberíamos curar la enfermedad mental con el Buddhadharma.

El Buda veía que era más importante salvar la mente que el cuerpo. Uno quien tiene una mente sana y una buena actitud será mucho menos afligido por la dificultad física que alguien que tiene problemas mentales. Si se resuelven todos nuestros problemas mentales, eso es liberación. Si uno tiene un cuerpo sano pero con una mente enferma, sufrirá mucho más que alguien que sólo tiene problemas físicos.

La enfermedad física es dolor; la enfermedad mental es sufrimiento. El Buddhadhanna no nos libera del dolor. No es un anestésico. Eso alivia nuestro sufrimiento.

De acuerdo con el Budismo, hay tres causas del sufrimiento:

1. Ignorancia de No-comienzo

Las religiones occidentales hablan de un comienzo. La ciencia occidental teoriza sobre el comienzo de la Tierra y el universo. El problema de un comienzo es bastante difícil de solucionar. El Buda dice que no hay comienzo. ¿Dónde está el punto de partida de un círculo? A pesar de que debería haber uno, intentas como puedas, no lo puedes encontrar. Por consiguiente, no tenemos comienzo. Si preguntas, ¿de dónde proviene el sufrimiento? Un budista replicará, “el sufrimiento proviene de no-comienzo.”

2. El ciclo de causa y efecto de molestias

El efecto que sufrimos ahora deriva de una causa previa. Esto efecto se convierte sucesivamente en la causa de un efecto futuro. Mientras nos movemos hacia delante en tiempo, creamos continuamente causas futuras.

3. Las molestias por sí mismas

Las molestias que sufrimos derivan de los tres orígenes:

A. El ambiente

En esta visita, realmente he tenido una oportunidad de ver cuán hermosa es esta ciudad San Francisco. El clima es bastante variado: hay niebla y viento; la temperatura cambia rápidamente desde fría a templada. Por mucho que pensemos que San Francisco es como un paraíso, no nos da la sorpresa de que la gente de aquí también se ponga enferma.

El día anterior, fui en un coche con una dueña de la casa. En ese momento estornudó y yo le pregunté: ¿Estás acatarrada? Ella me dijo, “No, sólo soy alérgica al aire frío.” Sí, hay enfermedades incluso en San Francisco. Obviamente los grandes hospitales de aquí se establecieron por una razón. Incluso en un lugar como este, con su cielo claro y aire claro, habría contaminaciones en el aire y microbios en nuestra comida que nos conducirán a la enfermedad. El ambiente puede ser una gran causa de nuestras molestias.

B. Las relaciones

Las relaciones pueden causarnos una gran cantidad de sufrimientos. ¿Quién es el responsable de la mayoría de nuestras angustias y preocupaciones? La mayoría de la gente piensa que el responsable es sus enemigos. No es necesariamente el caso. El culpable podría ser tu esposo, tu esposa o tus hijos. Las personas con las que reñimos a menudo no son nuestros enemigos sino las que son más íntimas a nosotros. Todos los días no sólo tenemos que cuidar nuestras relaciones familiares sino también llevarnos bien con los demás, conocemos algunos de ellos pero otros no. Algunos nos ayudan y otros nos estorban. Las personas compiten continuamente unos con otros.

Ayer impartí una conferencia en la Universidad Stanford. Alguien vino a mí y se quejó de que los academicos eran realmente mezquinos. Por supuesto que los academicos son personas sobresalientes. Idealmente, deberían ayudar y apoyar unos a otros. La última cosa que deberían hacer es derribar unos a otros. Sin embargo, incluso la inteligencia no obvia la mezquindad básica y la competitividad que existe en la naturaleza humana. Con frecuencia pregunto, ¿aquí hay alguien que nunca ha competido contra los demás o entrado en competición de otras personlas? ¿No hay ninguno en absoluto? La respuesta es siempre no.

C. Disturbio emocional

Nuestro mayor enemigo no se puede encontrar en el mundo exterior, lo que nos molesta más es nuestras propias mentes. Nosotros cambiamos constantemente cómo nos sentimos. Nos sentimos desde arrogancia a arrepentimiento, pero nosotros nunca vemos algo de la misma manera como pasa el tiempo. Por consiguiente, nosotros estamos en conflicto, y nos sentimos impotentes para hacer una decisión. Nos preocupamos por el logro o la pérdida, lo correcto y lo erróneo, y no podemos decidir qué hacer. Eso es la verdadera miseria. Y hay muchas personas quienes sufren de esta manera y todavía creen que ellos mismos no tienen ningún problema. Cuando declaran que no tienen problemas, quizás saltan hacia arriba y abajo, tienen rabietas, y se introducen ellos mismos en estados de la agitación extrema. Una vez pregunté a alguien como esto por qué él tenía tantas preocupaciones y angustias. “Eso no soy yo”, él lloró. “Eso es aquellas personas corrompidas que están haciendome tan miserable.” En efecto, él tenía muchos problemas que son de su propia acción.

Ayer fui en un coche con cuatro personas quienes estaban implicadas en una discusión animada. Uno de ellos me dijo, “Shih-Fu, perdone que discutamos tanto.” Yo repliqué, “Tú eres uno de los que están discutiendo, eso realmente no tiene nada que ver conmigo.” ¿Oí lo que dijeron? Sí, por supuesto. Pero simplemente yo no fui parte de la conversación. Esta mañana otro de los cuatro me dijo, “no puedo aguantar a los que discuten. Basta con escuchar el sonido de discusión, me molesta.” Pensarías que él está reaccionando a algo fuera de él mismo. El hecho es que está produciendo sus propias angustias y preocupaciones. Eso viene dentro de él mismo.

En el Budismo hay cinco tipos de molestias mentales: codicia, enfado, ignorancia, arrogancia y duda. Cuando nos encontramos en estado penoso, podemos intentar analizar la naturaleza de nuestras angustias. Cuando podemos determinar a qué categoría pertenecen nuestras angustias o preocupaciones, y luego reflexionamos sobre ellas, podremos reducir mucho su intensidad. Cuando nos sentimos afligidos por la codicia, podemos reflexionar: “yo soy codicioso, yo tengo deseos muy fuertes.” Entonces disminuye automáticamente la sensación de codicia.

Cuando sufrimos de enfado, podemos reflexionar: “¿por qué estoy tan enfadado/da? Mi angustia se relaciona directamente con mi enfado.” De este modo, el enfado y la angustia empiezan a calmarse. Miras adentro, no afuera. No es el problema sino tu propia mente que tú examinas.

Cuando hemos hecho algo estúpido y nos sentimos miserables acerca de eso, es mucho mejor para nosotros ver qué hemos hecho para qué es eso. Si es algo estúpido, entonces reflexionas: “Yo he actuado de una manera estúpida.” Entonces desminuirán tu sufrimiento y angustia.

Similarmente, la arrogancia por sí misma es un tipo de sufrimiento. Ser consciente de tales sentimientos cuando los tienes, eso te permite vencerlos.

La duda también es un tipo de sufrimiento. La duda te impide hacer decisiones. No serás capaz de confiar en los demás y tampoco serás capaz de confiar en ti mismo/ misma. Efectivamente, eso es sufrimiento. Si sabes que sufres de la duda, debes razonar de la siguiente manera: “Me gustaría complementar esta y aquella tarea, por consiguiente es mucho mejor creer que yo tengo la capacidad y que es la cosa correcta que hacer.” Si lo crees realmente, serás capaz de llevar a cabo cualquier cosa que deseas hacer.

La duda puede ser una influencia individual en nuestras vidas. Imagina un hombre quien ha decidido casarse, pero está afligido por dudas. Se pregunta si este matrinomino terminará en divorcio, si su esposa lo abandonará después de empezar el matrimonio, si ella dijo mentiras o ha ocultado algo importante a él. Si no se disipa esta duda, él será miserable en la perspectiva matrimonial y miserable dentro del matrimonio. Aunque para la pareja no había una causa verdadera para separarse, la duda por sí misma puede proporcionar la razón y da como resultado problemas matrimoniales.

Si tienes tales dudas, deberías decir a ti mismo: “Si verdaderamente tengo tantas dudas, sería muy estúpido casarme para mí. Si yo tengo ganas de casarme, debería aceptar a mi esposa como lo es ella y confianzarla absolutamente.” Si no puedes mantener tal actitud, es mucho mejor mantenerte soltero, el matrimonio sólo te traerá miseria. ¿Algunos de vosotros no tenéis dudas? Todavía no he encontrado a alguien que no tiene absolutamente ninguna duda.

De acuerdo al Budismo, hay cinco causas generales de disturbio mental:

1. Persecución de un objetivo dado sin considerar tus fuerzas y debilidades. Una variación de esto es que tú no eres consciente de los recursos que tienes y que nunca estás satisfecho. O cuando te enfrentas a una situación que está más allá de tu control, estás constantemente atormentado por el deseo de resistir lo inevitable. Muchas personas, sobre todo los jóvenes, creen que tienen potencial ilimitado. Ven lo que han hecho los demás, piensan que también pueden hacerlo. Pero cuando surgen las condiciones adversas, se sienten personalmente injustos, y resisten en lugar de comprender lo que está pasando.

2. Un insaciable deseo de extender y vencer. Alguno con este disturbio mental siempre desea aumentar lo que él o ella tiene. Tal gente espera extender su influencia más allá de todos los límites. Algunos se esfuerzan por lograr fama de modo que serán muy conocidos en el mundo. Otros usan el poder para vencer directamente a los que se oponen a ellos. Las luchas del poder tales como estas pueden ocurrir entre las naciones o simplemente dentro de familias. Una esposa quizás intentaría convencer a su esposo, o vice versa. Tal deseo de avasallar a los demás es, en efecto, un disturbio mental.

3. Habiendo logrado un objetivo particular o puesto, se elevará la arrogancia. Eso podría conducir a la dureza y una indiferencia general hacia los demás. Una persona arrogante a lo mejor cree que él o ella tiene el derecho de dañar a los demás o dejar a ellos a un lado según su capricho personal.

4. Fracaso en lograr una meta conduce a la desesperación. Alguno con este disturbio se tiende a ser muy desanimado y pierde toda la confianza en él mismo o en ella misma. Habrá una tendencia a culpar a los demás.

5. La duda impregna la mente. Hay un profundo sentido de inseguridad. Se evapora la confianza.

**fuente: spanish.dharmadrum.org