
JOSHUAMORI
conoze.com aporta, que elprofesor don Ricardo de la Cierva, historiador e investigador, ha dedicado muchos años de su vida al estudio de la masonería. Sus argumentos son tan sólidos como los documentos que presenta como pruebas irrefutables. Viajes al extranjero, sobre todo a Francia e Inglaterra, los dos países con mayor tradición masónica, y el rastreo por las bibliotecas han dado lugar a libros como El triple secreto de la masonería; o Los signos del Anticristo, entre muchos otros, donde las investigaciones y los documentos hallados, algunos de ellos inéditos en España, han dejado casi sin respuesta a la propia masonería, o a sus defensores.
Afirma que la masonería tiene una tesis fundamental: su esencia sólo puede ser comprendida por un masón. Esta tesis tiene un precedente en el siglo I después de Cristo, en los gnósticos, que buscaban la gnosis, el conocimiento profundo, y que afirmaban poder alcanzarlo sólo ellos. Ya el Papa León XIII, en su encíclica "In eminenti", explicaba que "la masonería es la actualización del paganismo antiguo y el gnosticismo". El gnosticismo nació como una reacción pagana contra el cristianismo, y se ha venido reproduciendo a lo largo de la Historia hasta hoy. Se puede afirmar que la masonería es una organización que tiene como fin fundamental acabar con el cristianismo, implantar la secularización en la sociedad, y esto se puede ver en la lectura de los rituales masónicos.
Para don César Vidal, historiador y teólogo, autor de libros como El desafío de las sectas; El retorno del ocultismo; o Nuevo diccionario de sectas y ocultismo, la masonería es un grupo secreto cuyos miembros sólo se conocen entre sí, y de hecho, en teoría, buscan fines que son atractivos, como la libertad, la ilustración o la sabiduría, pero en la práctica están más cerca de otros fines ocultos. Dentro de ese grupo hay gente que va recibiendo una iniciación progresiva o un conocimiento cada vez mayor en ciencias ocultas, que en apariencia tienen una finalidad buena y, sin embargo, en la práctica pueden tener una finalidad que dista mucho de ser tan buena. En el caso de la masonería hay un elemento que me parece peculiar, y es que en general, dentro de todas las sociedades secretas e iniciáticas, las personas que están en los escalones inferiores desconocen el grado de iniciación de los escalones superiores. Es decir, que la gente que está en un grado de iniciación bajo no creería, seguramente, en muchas de las cosas que suceden en escalones superiores, sencillamente porque las desconocen, y como no forman parte del área de conocimiento en la que han sido iniciados, les parecen imposibles. En este sentido, César Vidal afirma que, si uno le dijera a una persona que pertenece a los grados inferiores de iniciación de la masonería, que ésta, en sus grados superiores, es diabólica, le parecería un disparate. Es posible, incluso, que esta persona identifique al Gran Arquitecto del Universo con el Dios de la religión de la que procede, que puede ser, por ejemplo, la católica, o la musulmana, etc. Sin embargo, para una persona iniciada en grados superiores de la masonería, sí que está muy claro que el Gran Arquitecto no es el Dios de otras religiones, sino que es Lucifer, y eso está comprobado porque aparece en algunos de los textos clásicos masones. En las obras de Pike, que fue patriarca de la masonería en Estados Unidos, aparece muy claro que la cosmovisión que tiene la masonería, o al menos en las obediencias masónicas en las que él estaba iniciado, era una cosmovisión diabólica. Lucifer para ellos no era un personaje negativo, sino positivo y caracterizado por transmitir la luz y el conocimiento último. Esa visión diabólica, que para la gente que ha sido iniciada en escalones superiores es muy clara, para la gente que está en escalones inferiores, si uno se lo comentara, pensaría que es una calumnia y una injuria para la masonería, porque diría que ésta sólo tiene valores que, en términos generales, son muy limpios.
El Código Moral Masónico, que la propia Gran Logia de España hace público, recoge 23 mandamientos: Venera al Gran Arquitecto del Universo. El verdadero culto que se da al Gran Arquitecto consiste principalmente en las buenas obras. Ten siempre tu alma en estado puro, para aparecer dignamente delante de tu conciencia. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Haz bien por amor al mismo bien... Son una muestra de este código moral, que contiene máximas, algunas de las cuales el lector habrá leído más de una vez...
A la pregunta: ¿Qué es la masonería?, Fernando José Vaquero, estudioso de la masonería, en un artículo para la revista electrónica Arbil, hace la siguiente reflexión: Es una difícil pregunta, pues, ante todo, lo que la caracteriza es el secreto. Aunque para algunos autores se trata de una sociedad cerrada, o simplemente discreta. Y es lógico que, dados sus ignotos fines, otros consideren que sólo sale a la luz pública aquello que interesa a los propios masones que así sea (...), pero en un asunto en el que el secreto todo lo vela, ¿dónde termina lo real y empieza la fantasía
Existen dos grandes tendencias en la masonería: la regular, cercana a la Gran Logia Unida de Inglaterra, tradicional y creyente en el Gran Arquitecto del Universo; y la irregular o liberal, próxima al Gran Oriente de Francia y atea. Además, cuentan con una serie de ritos, de los cuales el más común y practicado es el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que consta de 33 grados, como explica Fernando José Vaquero. La Gran Logia de Londres tenía, en sus comienzos, 3 grados: aprendiz, compañero y maestro; y, según los grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, la masonería se divide de esta manera: de los grados uno al tercero se trata de masonería simbólica; de los grados cuarto al número 30, masonería filosófica; y del 31 al 33 la masonería es sublime. Sin embargo, tal y como explica Fernando José Vaquero, tradicionalmente, el paso de un grado a otro se producía en una ceremonia de iniciación. Las más importantes correspondían a unos determinados grados, pero en la actualidad los masones consideran que se han desnaturalizado estas ceremonias y que la mayoría de los grados se conceden por comunicación, casi "por años de servicio".En la masoneríoa se considera, que todo aprendizaje es un acto de humildad y quien carece de esta virtud, no logrará adelantar un solo paso en el sendero. A los tontos de todo tipo hay que descorazonarlos desde un comienzo y con ello se les hace un bien. Jamás se logrará hacer de ellos auténticos iniciados sino a lo sumo mediocres envanecidos. El vanidoso se mira a si mismo en el espejo de la vida (speculum, de ahí proviene speculare, especular). Prefiere esto a contemplar el Universo. Si se observara para conocerse se hallaría en la buena senda. Pero solo lo hace para vanagloriarse, en estúpido e injustificado acto de autoadmiración.
En la masonería, la rama seca es símbolo iniciático de regeneración.Muerto a una etapa vital (está seca, no muerta), se prepara para renacer en otra, en virtud de su vida interior. Simboliza la materia a divinizar, la entrada en la comunidad iniciática a través de pruebas purificatorias, tanto simbólicas como reales. En tal sentido, tiene relación con el Primer Guardián del Umbral. Sus hojas han caído, lo que tiene relación con el despojamiento de los metales. Alquímicamente corresponde a la putrefactio y a la nigredo (
Es necesario tornarse hacia adentro (Nivritti) en la quietud de las meditaciones y en la contemplación de los símbolos. Es el retorno hacia si mismo, imprescindible para entrar de lleno en
La apariencia externa es de muerte y así el iniciado debe desear aparecer como la nada ante los ojos de los demás ("Luz en el Sendero").Aquí todo es desolación y los vanidosos y superficiales pronto se desanimarán y querrán buscar otros caminos. La rama seca es el símbolo del ser humano aislado en el universo por la ilusión de la dualidad, quien no ha percibido aún los nexos invisibles entre los múltiples aspectos y fragmentos de
También es el símbolo de la Gracia Divina que nos llega para darnos nueva fuerza y vigor (El Atma-Shakti de la tradición hindú). El motivo simbólico que nos ocupa, aparece claramente expresado en el "Relato del Grial" aria de la ópera Lohengrin de Richard Wagner. Por último, la paloma mira hacia atrás. Esto resalta la necesidad de ser tan mansos como precavidos. Lo dice bien el Evangelio: "Sed mansos como palomas pero astutos como serpientes", aún cuando muchos frailes prefieren ser mansos como serpientes y astutos como palomas.
Por último consideremos lo que Kintto Lucas aporta, que en la masonería el templo es una metáfora del mundo que debería ser. Los primeros indicios de la existencia de la masonería se remontan al siglo XIII, época en que algunos albañiles o masones comenzaban a independizar sus gremios de la tutela religiosa. Los nuevos gremios se encargaban de la construcción de las catedrales y los castillos. Para descansar se reunían en chozas o talleres en donde a su vez llevaban a cabo sus juntas y reuniones. Como era común en esos años, los gremios adoptaron ceremonias y rigurosos procesos de admisión y selección para proteger sus técnicas y conocimientos de albañilería y construcción. Asimismo, los conocimientos eran impartidos de acuerdo a su jerarquía en las obras: maestro, compañero o aprendiz. Dado que eran constructores, recurrían frecuentemente al único pasaje bíblico que detalla un proceso de construcción: la construcción del templo de Salomón. Y es así que el templo masónico está basado en el diseño geométrico del templo de Jerusalén (o de Salomón) y, según algunos historiadores masónicos, el arquitecto que dirigió las obras de dicho templo, el maestro Hiram, es considerado como uno de los míticos fundadores de la Masonería.
En el templo se reúne el taller o logia, que es la representación del colectivo de masones trabajando en armonía. Pero la historia de la palabra logia, también va unida a la historia de la propia masonería cuyo origen real se ubica en la Edad Media cuando, después de la caída del imperio romano, la Iglesia Católica, interesada en su esplendor, se dedicó a la construcción de abadías, catedrales y templos y, por otro lado, los príncipes y señores feudales, para demostrar su poder, construyeron sus Palacios y Castillos. Para realizar estas obras era preciso e indispensable contar con mano de obra especializada en las áreas de la arquitectura, la construcción y la elaboración de materiales, especialmente, la piedra. Estos profesionales de la construcción, al igual que los profesionales y artesanos de otras ocupaciones, se agruparon en verdaderas cofradías para su defensa y protección profesional, una especie de sindicatos denominados guildas. La sede de las guilda de constructores, albañiles o masones, casi nunca estaba en la ciudad. El lugar de su trabajo estaba, generalmente, lejos de la ciudad, en el sitio donde construían los edificios, los castillos, las abadías, etc. Es por ello que crearon el concepto de la logia o taller, una gran cabaña o pequeño edificio construido anexo o cerca del lugar de construcción donde vivían, se reunían, guardaban sus herramientas de trabajo, sus textos y planos y enseñaban a los “aprendices”. Los aprendices eran iniciados y avanzados en su profesión por maestros, que demostraban su conocimiento en ceremonias especiales. La logia era una instancia colectiva de unidad. Hacia fines de la Edad Media, los gremios estaban a punto de desaparecer tras la entrada del estilo renacentista que los había sacado del mercado. Con la decadencia del feudalismo y la paulatina pérdida del poder de la Iglesia Católica y su división, la creación del concepto de ciudades libres y los estudios académicos en las universidades que comenzaban a crearse y, más adelante, ya en la edad moderna, con la decisión del rey de Inglaterra de reconstruir Londres después del incendio de 1666 que destruyó tres cuartos de la ciudad, con ladrillos en vez de piedra, material del cual los masones desconocían su aplicación y trabajo, el enciclopedismo y el Iluminismo, las logias operativas comenzaron a perder su fuerza y, para mantenerse, permitieron el ingreso a sus filas a personas que no tenían ningún conocimiento de la profesión de masones o albañiles de la construcción, como miembros de la nobleza, profesiones libres, comerciantes e intelectuales. Estos miembros, que no conocían y no trabajaban la piedra fueron denominados "aceptados" y con ello se creó una nueva forma y estilo de masonería denominada “especulativa”. Durante esta época de transición, cada logia era independiente en su actuación y forma de operar. Hacia comienzos del siglo XVIII ya prácticamente no existían logias operativas, eran todas especulativas y las herramientas prácticas de trabajo, ya se habían convertido en herramientas simbólicas. Sin embargo, mantenían el sistema del secreto profesional con el fin de identificarse mutuamente. Seguían funcionando en recintos especiales llamados templos, ya no en los lugares de construcción, sino en los centros urbanos y predicaban y cumplían un estricto sistema ético de comportamiento. Hoy la logia es la célula primaria de la Orden Masónica, es una instancia colectiva de unidad en la diversidad. Una instancia fraterna de iguales, en la que se reflexiona y trabaja para construir el gran templo social.

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