JOSHUAMORI
China a través de su tradición, su historia nos proporciona enseñanzas para quienes formamos parte de occidente valiosas, que a pesar del tiempo transcurrido, encierran reflexiones, lecciones que no pueden ser ignoradas.

Por ejemplo, servicioskoinonia.or, no recuerda, que la sabiduría china busca siempre incluir los opuestos. Tal postura viene expresada por el famoso tai-ki, el círculo dentro del cual se entrelazan como dos cabezas de peces. Es la presencia de las dos fuerzas universales, yin y yang (cielo y tierra, luz y sombra, masculino y femenino) que entran en la composición de todos los seres. El yin y el yang concretizan el qi, la energía primordial y misteriosa que sustenta todo, llamada también Tao. Tao es más que el camino, es la energía por la cual hacemos el camino y que hace posible cualquier realidad. El Tao se encuentra en todas las cosas, desde el estiércol del campo a la cabeza del Emperador. La religion es una de las respuestas a la percepción del Tao, así como la culinaria, el arte, la política y la ética. Por diversos que sean los seres, todos se unifican en el Tao.
Esta visión holística penetró en el pueblo e impregna la vida cotidiana haciendo que el chino común sea simultáneamente pragmático, laborioso y detallista, como en las pinturas, y contemplativo, grave y sereno, como en la figura de los maestros. Introdujo una cultura del cuidado, fundamental en el ethos chino. El cuidado resulta de una actitud de respeto, casi sagrado, por cada ser, pues es portador de la energía del Tao. La medicina china de los tés, de la acupuntura y de los masajes representa la activación de esta energía. Salud es estar sintonizado con las energías y con el Tao. El valor más importante en la tradición china, y también en la política, reside en la amistad. No es tanto un sentimiento subjetivo como la acogida de la diferencia en forma reverente. La amistad se muestra en la solidaridad y en el compartir. “Compartir es justo” dice una máxima de la ética china. Para nosotros compartir pertenece al orden de la gratuidad, de aquello que puede ser o no ser. Para los chinos, compartir pertenece al orden objetivo del ser. Compartir y solidarizarse es hacer que el yin conviva con el yang. Así se respeta el derecho de cada uno y hay justicia. Otro valor importante es el consenso, a diferencia de nosotros que buscamos la hegemonía. El consenso no implica la reducción de todas las diferencias a una única posición. Es la coexistencia de la riqueza de ellas que, juntas, constituyen una convergencia más alta, y buena para todas las partes. Por fin, la patria constituye un concepto altísimo. Ella es la representación arquetípica del cielo y de la tierra, es la tienda del Tao, la realización social del yin y del yang. Patria son los antepasados cuyas cenizas acompañan a las familias durante siglos. Los gobiernos pueden estar divididos y pasar, pero China es una, se dice siempre. Finalmente es grandioso el lema de la proclamación de la república en 1911, que se encuentra en las insignias: “El amor es universal y el cielo (nombre para el imperio) pertenece a todos”. Se dice, que Yen-Tsé preguntó a Kuan-Chung qué es lo que querían decir los antiguos por "cultivar la vida". Kuan-Chung respondió: "Cultivar la vida, es cuidarte a ti mismo. Significa vivir libremente y no imponerte limitaciones" Yen-Tsé dijo entonces: "¿Puedes explicar esto más ampliamente?" Kuan-Chung replicó: "Deja que tus ojos vean lo que ven, no lo que otros quieran que veas. Deja que tus oídos oigan lo que oyen de forma natural, no lo que otros quieren que oigas. Deja que tu boca exprese libremente los pensamientos de tu mente y no te limites por la aprobación o desaprobación de los demás.- Deja que tu mente piense lo que quiera pensar y no permitas que las demandas de otras personas dicten tu pensamiento. Si no dejas que tus sentidos y tu mente hagan lo que quieran hacer de forma natural, les estás negando sus derechos. Cuando no puedas pensar, tener sensaciones, sentir o actuar libremente, tu cuerpo y tu mente son dañados. Rompe estas opresiones y cultivarás la vida. Cuando puedes cultivar la vida, puedes esperar pacíficamente la muerte. Ser capaz de escapar a estas opresiones durante un día es mejor que vivir cien años siendo prisionero de ellas".