EL GRAN GUERRERO CAUPOLICAN
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JOSHUAMORI
Para quienes se identifican con los heroes guerreros de los indios mapuches de Chile, no pueden ignorar lo que la historia presenta sobre Lautaro, Caupolican , que como se ha escrito f este último fue un bravo guerrero, aunque no obtuvo ni las victorias ni poseía el genio militar de Lautaro, las hazañas de ambos fueron cantadas en el poema épico La Araucana, de Alonso de Ercilla. Rubén Darío también le dedicó un poema. Unos 40 años después, se levantó un nuevo caudillaje mapuche entre los que se destacaría Pelantarú, Lientur y el mestizo Alejo.
Se ha escrito, que la Guerra de Arauco, cantada por Alonso de Ercilla, tiene a dos protagonistas insignes de la lucha mapuche: los toquis Caupolicán y Lautaro. Señala Ercilla que Lautaro era: "Industrioso, sabio, presto,/ de gran consejo, término y cordura,/ manso de condición y hermoso gesto,/ ni grande ni pequeño de estatura" (La Araucana, Canto III).
En tanto, la figura de Caupolicán, aparece disminuida en el relato de los historiadores. Aunque es bastante probable que su existencia sólo se deba a la pluma de Ercilla, habría sido cacique de Paimaiquén. Según el autor de La Araucana, era: "Noble mozo de alto hecho,/ varón de autoridad, grave y severo,/ amigo de guardar todo derecho, áspero y riguroso, justiciero;/ de cuerpo grande y relevado pecho,/ hábil, diestro, fortísimo y ligero,/ sabio, astuto, sagaz, determinado,/ y en casos de repente reportado".
Wikipedia sobre caupolican señala, que Caupolicán (mapudungun: Kallfülikan, «pedernal azul»), (Pilmaiquén, - Cañete, 1558) fue un caudillo mapuche de la Guerra de Arauco.
Luchó desde su juventud contra los conquistadores españoles por la libertad de su territorio. Fue elegido toqui (jefe militar) de los mapuches, siendo sucesor de Lautaro, aunque Alonso de Ercilla, destaca su elección antes, siendo el candidato secreto de Colocolo para la conducción de la guerra.
El escritor chileno Fernando Alegría en su libro "Lautaro, joven libertador de Arauco" lo describe así: "Caupolicán era 'un varón de autoridad grave y severo', duro y decidido, firme para mantener sus opiniones y llevar a cabo sus empresas. Había nacido tuerto, y ese defecto, que daba a su cara un aspecto feroz y un poco tétrico, no era desmedro para su su habilidad física..."
Los mapuches fueron un pueblo que resistió estoica y bravamente la conquista española del sur de Chile. Junto con Lautaro fue uno de los conductores de los araucanos en las guerras del siglo XVI. Cooperó con Lautaro en la toma del fuerte Tucapel y en la batalla de Tucapel, donde es derrotado el ejército conquistador y muere Pedro de Valdivia. Su nombre es símbolo de la resistencia indígena, su vida y hechos son recogidos por Alonso de Ercilla - uno de los capitanes de García de Hurtado y Mendoza - en su obra épica "La Araucana"
Curiosamente, el episodio más conocido de la vida de Caupolicán es su muerte. En los inicios del invierno de 1558, el capitán Alonso de Reinoso se encontraba a cargo de la defensa del fuerte de Cañete, y decidió enviar al capitán Pedro de Velasco y Avendaño tras el araucano, quien fue capturado en la zona de la Cordillera de la Costa.
Cuenta Ercilla que Fresia, su mujer, viéndolo capturado, habría arrojado hacia él al pequeño hijo de ambos diciendo: "Que yo no quiero título de madre/ del hijo infame del infame padre", aludiendo a su rendición. Este relato del poeta no puede tenerse por completamente cierto.
Amarrado junto a otros, Caupolicán fue trasladado a Cañete. Murió empalado, es decir, sentado en un palo aguzado que le desgarró las entrañas, en un lento sufrimiento. Señala Ercilla al respecto: "No el aguzado palo penetrante,/ por más que las entrañas le rompiese/ barrenándole el cuerpo, fue bastante/ a que al dolor intenso se rindiese:/ que con sereno término y semblante,/ sin que labio ni ceja retorciese,/ sosegado quedó de la manera/ que si asentado en tálamo estuviera."
El poeta nicaragüense Ruben Darío le hace un poema a Caupolican
CAUPOLICAN
Es algo formidable que vio la vieja raza:
robusto tronco de árbol al hombro de un campeón
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón. Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,
lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
desjarretar un toro, o estrangular un león. Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,
le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán. «¡El Toqui, el Toqui!» clama la conmovida casta.
Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: «Basta»,
e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.

gloria parada dijo
la guerra de arauca
15 Septiembre 2008 | 04:21 PM