
JOSHUAMORI
¿Qué hay realmente detrás del efecto Mozart?¿Mito o realidad?. Muchos aprueban que detrás de la música de Mozart kay ritmo, entonaciones, vibraciones capaces de i ncider en el organismo humano, en sus centros energéticos y ayudar a desarrollarlo, sanarlos, originar esas actividades que se requieren para usar adecuadamente su potencial.
Hay quienes señalan que el universo esta lleno de ritmos. Todo tiene su ciclo, todo es periódico: los años, las estaciones fluviales, el día y la noche, las distancias interplanetarias, los ciclos de vida, el pulso cardiaco, la respiración, el movimiento infinitesimal de la materia, en fin...
Todo es música para quien sabe percibir las cadencias y discernir las combinaciones, para quien sabe descubrir los ritmos vitales en su multiplicidad y transcribirlos de manera que sean accesibles. Mozart logra despertar todos los ritmos fundamentales inherentes a cada uno. De esta manera no hay ninguna restricción, ninguna obligación, ninguna imposición. El ritmo llega a ser la medida del pasaje del tiempo de cada uno y de cada cosa. En estas condiciones los ritmos respiratorios y cardiacos se instalan con toda libertad. De la misma manera se armonizan todos los movimientos propios de la gesticulación, bajo la influencia del conjunto de esos ritmos de fondo. Esta libre adhesión, este consentimiento espontáneo no puede ser inducido mas que por una música libre, desprovista de medidas rígidas que en beneficio de un ritmo impuesto, hagan perder, olvidar u omitir la presencia de los movimientos vitales. La música de Mozart deja emerger en cada uno de nosotros el ritmo resultante de nuestras propias vibraciones de base
Nature.com al respecto ha escrito queescuchar pasivamente a Mozart – o incluso cualquier otra música que disfrutes - no te hace más inteligente. Pero se deben hacer más estudios para descubrir si las lecciones de música pueden elevar el IQ de tu hijo a largo plazo, concluye un informe que analiza toda la literatura científica sobre música e inteligencia, que fue publicado la por el ministerio alemán de investigación.
El ministerio comisionó el informe - asombrosamente el primero en repasar sistemáticamente la literatura sobre el supuesto efecto de la música sobre la inteligencia - a un equipo de nueve neurólogos, psicólogos, educadores y filósofos alemanes, todos expertos en música. El ministro sentía que tenía que abordar el tema porque había sido inundado con peticiones para financiar estudios sobre la música y la inteligencia, que no sabía cómo determinar. El interés en esta área científica salió por primera vez en el polémico reporte1 en Nature de 1993 en el cual el psicólogo Frances Rauscher y su colega de la Universidad de California, Irvine, afirmaron que la gente se desempeña mejor en tareas espaciales - tales como reconocimiento de patrones, o doblar papel - después de escuchar Mozart por 10 minutos. El “efecto Mozart” seguía siendo una herramienta de marketing para la industria de la música, y algunas escuelas privadas, mucho después de que un torrente de estudios adicionales comenzara a dudar de estos datos. En la salvaje ráfaga comercial, que frecuentemente involucraba una sobre-interpretación de los datos disponibles, las aplicaciones de escuchar música y practicar música activamente fueron mezcladas con frecuencia. “Revisamos toda la literatura para descubrir qué preguntas todavía estaban abiertas”, dijo el autor principal Ralph Schumacher, filósofo pianista de la universidad de Humboldt en Berlín. El informe se pronunció sobre que el “efecto Mozart” de Rauscher está muerto. La mayoría de los estudios del efecto sobre la inteligencia de escuchar música - un cuerpo de trabajo del colectivo de científicos músicos llamado “Réquiem de Mozart” - no pudo repetir ninguno de los hallazgos ni encontrar un efecto transitorio que durara más de 20 minutos después de escuchar. Incluso el efecto transitorio no era específico a Mozart, sino a ninguna clase de música, o aún de lectura, que el sujeto de prueba prefiriera.
Wikipedia por su parte nos indica, que en 1993, la psicóloga Frances Rauscher y el neurobiólogo Gordon Shaw de la Universidad de Wisconsin describieron que la exposición de 36 estudiantes durante 10 minutos de la sonata para dos pianos en re mayor (véase catálogo Köchel) tenía efectos positivos en las pruebas de razonamiento espacio temporal. Este efecto duraba unos 10 minutos. Fue publicado en 1993, en la revista Nature. Se intentó repetir estos experimentos y nunca se llegó al mismo resultado.
La influencia de la música de W. A. Mozart en el cerebro según algunos investigadores radica en los patrones y el cronometraje. El presunto efecto Mozart también se utiliza para designar los efectos de la música sobre el comportamiento humano, indistintamente de su género.
Existe una serie de productos que se aprovechan de este presunto efecto, entre ellos el "baby Mozart".
Independientemente de la validez que se dé al primer estudio sobre el efecto Mozart, la música sinfónica e instrumental se utiliza en salas de hospitales, ante intervenciones quirúrgicas, en fábricas, en bibliotecas, y en otros ambientes, buscando según los casos, la relajación, la concentración, la memorización, la creatividad, el análisis. Todo esto que hace la musica se debe a las ppm (pulsaciones por minuto) que tiene la musica de Mozart, ya que cambian el estado del cerebro y lo hacen mas receptivo.

mozart era un iniciado creo que de tercer grado,no me extrana que su musica sea espiritual