JOSHUAMORI

Es sabido que las necesidades, especialmente en países pobres como en el Continente Africano, todo es posible que se de , especialmente por aquellos que viven en países con una buena calidad de vida, con comodidades que les permite satisfacer sus necesidades, sus deseos , pasiones sin mucho costo, utilizando al ser humano necesitado como mercancía como sucede en la realidad, en donde mujeres de la tercera edad van al Afríca a satisfacer sus deseos sexuales, pagando a quienes se prestan para este servicio.

Se ha escrito, que el turismo sexual cuenta con redes que ofrecen servicios de guías turísticas, prostitutas, casas de visita no oficiales, prostíbulos, casas de masajes que sirven de flujo tanto de turistas sexuales extranjeros como de clientes locales. Muchas personas son atraídas a ingresar a este ambiente para obtener dinero en estas actividades que no requieren una habilidad especial: la herramienta de trabajo es el propio cuerpo. Cuando se trata de niños, niñas o adolescentes, aquellos que no son prostituidos son expuestos al crimen y a la explotación. El trabajo infantil existe alrededor del mundo y para muchos menores, el turismo es siempre la opción "fácil", prefiriéndolo al más restrictivo trabajo doméstico o al "trabajo duro". El turismo con destino en los países del tercer mundo es más barato. Los bajos salarios y la moneda devaluada, las estrategias de los programas de ajuste estructural impuestas en los países en vais de desarrollo para fomentar la inversión extranjera y reducir los gastos sobre importaciones significa que muchos destinos turísticos han quedado provistos de todos los servicios y lujos que se puedan desear. De modo que, si no son tan caros para los turistas extranjeros aun así no están al alcance de la comunidad local. Esto solo sirve para reforzar la disparidad y polarización entre los que reciben y los que visitan

Tal como lo señala lanoticiarebelde.com, un estudio realizado en en la costa africana del Índico por voluntarios locales afirma que una de cada cinco mujeres solteras provenientes de países ricos acude allí en busca de sexo. Allie y Betham disfrutan de unas vacaciones de un mes y tienen muy claro lo que quieren. “Aquí todos conseguimos lo que queremos. ¿Qué hay de malo en ello?”, se pregunta la primera. “No es amor, obviamente. No he venido aquí a buscar marido. Es una especie de contrato social”, argumenta la segunda. “Yo le compro a él una camiseta y luego vamos a cenar. Mientras esté conmigo, sabe que no va a pagar nada y yo sé que me lo voy a pasar bien.

Muchos se preguntarán en donde están los valores, el afecto, la moral, o es que el sexo es capaz de imponerse más allá del afecto simplemente porque no se puede controlar la necesidad. Italianos, alemanes y suizos, los mejores clientes.

Lo cierto que son hechos reales de negocio del sexo y como lo indica lanoticiarebelde.com hay el caso de Allie quien tiene 64 años y vive en el sur de Inglaterra, muy cerca de su amiga Betham, siete años más joven. Juntas disfrutan, a miles de kilómetros de casa, de las infinitas playas de arena blanca que conectan el océano Índico con la costa de Kenia. Allie recuesta su melena blanca sobre el hombro de su nuevo amigo, un Masai de dos metros que acaba de cumplir 22 años y estrena unas gafas de sol, regalo de Allie. Bethan, mientras tanto, no aparta la vista de un chico con trenzas y zapatillas nuevas que juega al billar. Tiene 20 años y es su pareja estos días. Él se acerca y la besa.La historia es real y se repite cada día en Kenia y en otros rincones del África subsahar

pareciera que a pocos les importa el riesgo, cada vez más elevado, de contraer el sida en un país donde se estima que el 6,9% de la población es víctima de la enfermedad, un registro insignificante si se compara, por ejemplo, con Lesotho, un diminuto reino rodeado por territorio sudafricano donde el VIH campa a sus anchas en el 56% de las mujeres de entre 25 y 29 años.
‘Me casaron con un comandante viejo que tenía siete esposas’