LOS ILUMINADOS Y LA REVOLUCION FRANCESA
JOSHUAMORI
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Mucho se ha hablado de los iluminados y su poder en todo aquello que encierra dominio, conquistar y manejar este Planeta. Se ha determinado a través de la historia, de muchos movimientos mundiales significativos, desde las Guerras Mundiales I y II, así como de la revolución Francesa.
En 1775, un alumno de Weishaupt, Arnold Massenhausen, antiguo afiliado a las Corporaciones Estudiantiles (que ostentaban rituales, signos y palabras de paso secretas) funda En 1778 contaban con 18 miembros y 38 dos años después. En 1779 la orden empezó a jerarquizarse interiormente. Eso lo que Weishaupt llamaba "Círculos Concéntricos" cada uno de los cuales ampliaba la información, los datos sobre
En esta oportunidad recordamos como ha sido su rol en ella, y lo desglosa muy bien elultimolobomarsupial.blogs, cuando comenta, que no hay dudas sobre a implicación de "Iluminados" en la revolución francesa .. El introductor de la Orden en Francia, fue el Conde de Mirabeau. Saint-Just, Camile Desmoulins, Danton, Hebert y, seguramente, Marat, combinaron su militancia masónica con la iniciación "iluminista". Salvo en el caso de Mirabeau, el resto eran jacobinos extremistas. Y otro tanto puede decirse del Giuseppe Balsamo, más conocido como el Conde Cagliostro, iniciado por el propio Weishaupt en una ermita próxima al castillo de los Knigge que se ha conservado hasta hace poco.
Los "iluminados" franceses jamás tuvieron que enfrentarse a problemas con la justicia, ni persecuciones, contrariamente a sus hermanos del otro lado del Rhin. Cuando se examina al detalle la historia de la revolución francesa se percibe -especialmente en sus primeros momentos- una inteligencia que actúa entre bastidores y va quemando etapas. Algunos analistas han creído descubrir esa mano conspirativa en la masonería. Pero la masonería francesa en aquella época estaba fuertemente fraccionada y, en buena medida, compuesta por nobles y sacerdotes que fueron guillotinados en el curso de los sucesos. Parte de los masones de la época eran monárquicos e incluso tomaron las armas para defender a Luis XVI una vez estallada la revolución y hubieran detectado perfectamente (y denunciado) una conspiración antimonárquica urdida por las logias. Si bien no hay duda de que la masonería generó el caldo de cultivo que facilitó el derrocamiento de la monarquía, como máximo puede ser tachada de "responsable intelectual" de la revolución. El brazo ejecutor y la estructura organizativa hay que encontrarla en otra parte.
Los datos fragmentarios de que disponemos inducen a pensar que es, a partir del Convenio Masónico de Wilhelmsbad (16 de julio de 1782), cuando se produjeron los intercambio e iniciaciones entre los Iluminados alemanes y los masones franceses.
El Convenio fue convocado por el Duque de Brunswik para responder a 10 preguntas que se repetían insistentemente los masones y que carecían de respuesta: antigüedad de la Orden, existencia de "superiores desconocidos", origen de los rituales, etc. La asistencia era sumamente heterogénea: de un lado místicos católicos afiliados a las logias (Willermoz, de Maistre), de otro ocultistas (los "filaletos" de Chefdebien de Zagarriga, representantes del Rito Egipcio de Cagliostro), finalmente ambiciosos interesados en obtener poder político-social (núcleo que luego daría vida al Rito de Menphis-Misraïm). Una de las cuestiones que polarizó las discusión fue si el objetivo de la masonería era "mandar o instruir". El historiador masónico T. Clavel reconoce que en las 29 sesiones celebradas no se aclaró ni una sola de las preguntas planteadas. Sin embargo quienes pensaban que la finalidad de la masonería era "mandar" (mandar para alcanzar el poder político, efectuar la "venganza templaria" contra la monarquía francesa y una vez en el poder instruir a las masas), se conocieron entre sí y coaligaron sus fuerza. Si bien era imposible concebir la masonería de ese momento como una estructura capaz de organizar una operación clandestina de envergadura, los Iluminados aportaron sus experiencias, su sistema iniciático y su programa de acción.
Una vez iniciado el proceso revolucionario, en 1789, y a partir de cierto momento -tras la toma de la Bastilla y el posterior guillotinamiento de Luis XVI- resultó muy difícil poder controlar los acontecimientos. Las logias masónicas estaban diezmadas y la mayoría de ellas habían "abatido columnas" (disuelto) o bien estaban "en sueños" (inactividad temporal). A las dificultades en la comunicación se unieron las diferencias en los proyectos; había moderados como Mirabeau, pero sobre todo una gama de radicalismo que iba endureciéndose progresivamente: Dantón, Desmoulins, Marat, y finalmente Hebert, literalmente un asesino sanguinario con la excusa de los "nobles principios". Uno tras otro, terminaron por enfrentarse entre sí y llevarse unos a otros al patíbulo.
Cuando Napoleón liquida el Directorio y se coloca la corona imperial, ni uno solo de los Iluminados franceses ha sobrevivido. La transmisión iniciática se ha roto. A partir de ese momento, las conspiraciones contra la Restauración serán asumidas por otras organizaciones republicanas (a partir de 1820 la masonería francesa y europea volverá a destacar como fuerza antimonárquica, junto con nuevas sectas conspirativas: carbonarios en Italia, Francia, España y Polonia, Sociedad Comunera en España, etc.). Quedo la pregunta ¿desaparecieron completamente los Iluminados?
No olvide, que mientras la "Orden de los Iluminados" es un fenómeno fundamentalmente alemán, los iluministas suelen ser franceses. Sus dos teóricos son Louis-Claude de Saint Martin, Martinez de Pasqually y el monje benedictino dom Pernety, fundador del grupo "Iluminados de Avignon.

