JOSHUAMORIA

El mundo mantiene en su memoria la noche de los cristales rotos del 9 al 10 de noviembre de 1.938,ya hace 7o años cumplidos. Lo cierto como lo redacta vho.org, la llamada noche de cristal -Kristallnacht en alemán que es su denominación correcta y no como popularmente se le conoce- se suele describir de esta forma en los libros de historia: como uno de los episodios más vergonzosos de la reciente historia de Alemania y el comienzo, o punto de partida, para la Solución final que siempre se asocia al Holocausto. Escribe Daniel Goldhagen, nueva cabeza visible del grupo de los historiadores oficialistas que desean hacer pervivir la memoria del Holocausto, refiriéndose a esta noche que " la magnitud de la violencia y la destrucción, la enormidad de aquella noche, fue un verdadero cruce del Rubicón " .(1) Lo curioso de todo es que esta opinión era compartida incluso por Julius Streicher, así como los mayoría de los demás dirigentes nacionalsocialistas que lamentaron esta noche.

Se dice,según la versión oficial que hasta ahora se ha divulgado, durante toda esa noche se rompieron escaparates y lunas de comercios judíos, se quemaron sinagogas y se destrozaron hogares judíos en Alemania. Muchos fueron maltratados e incluso asesinados por la chusma que se apoderó de las calles de algunas ciudades alemanas, con el beneplácito de las más altas jerarquías del partido nazi, entre ellos Hitler y Goebbels, verdadero cerebro gris, si hemos de creer a los historiadores oficiales, tras estas manifestaciones antisemitas que estallaron coincidiendo con el asesinato de un joven diplomático alemán en Francia a manos de un joven refugiado judío, en venganza por la deportación de su familia.

Las SS arrestaron a miles de judíos en Alemania y también destrozaron sus comercios. Más de 50 judíos fueron asesinados en esa noche

Wikipedia agrega, que justamente, el asesinato de Vom Rath sirvió como excusa para lanzar una revuelta contra ciudadanos judíos en todo el país. El ataque fue pensado para que pareciera un acto espontáneo, pero de hecho fue orquestado por el gobierno alemán. Esto significaba que el mando del NSDAP (Partido Nacional Socialista) estaba de acuerdo y, como hacía a menudo, el gobierno utilizó la organización del partido aparte de la autoridad del gobierno.

El 9 de noviembre estos altercados dañaron, y en muchos casos destruyeron, aproximadamente 1.574 sinagogas (prácticamente todas las que había en Alemania), muchos cementerios judíos, más de 7.000 tiendas y 29 almacenes judíos. Más de 30.000 judíos fueron detenidos e internados en campos de concentración; unos cuantos incluso fueron golpeados hasta la muerte. El número de judíos alemanes asesinados es incierto, con estimaciones de entre 36 a 200 aproximadamente durante más de dos días de levantamientos. El número de muertos más probable es de 91. Esta violencia indiscriminada explica que algunos alemanes que no eran judíos fueran asesinados simplemente porque alguien pensó que «parecían judíos» .

Los acontecimientos en Austria no eran menos terribles, y la mayor parte de las 94 sinagogas de Viena y las casas de oración fueron dañadas parcial o totalmente. Esta gente fue sometida a toda clase de humillaciones, incluyendo el fregar los pavimentos mientras eran atormentados por sus compatriotas austriacos.

Se añade, que la persecución y los daños económicos provocados a judíos alemanes no cesaron con el altercado, aunque sus negocios hubieran sido ya saqueados. También los forzaron a pagar una multa colectiva de mil millones de marcos al gobierno nazi.

En fin, se dice, que ese día, que recuerdan los judíos de todo el mundo, marca uno de los puntos de inflexión del éxodo de miles de judíos de Europa. Los que se quedaron corrieron peor suerte: la inmensa mayoría pereció en los campos de exterminio nazis